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Cada año cuando se aproxima el aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el pueblo dialoga con el grupo de sobrevivientes de la gesta del 26 de julio de 1953 en la provincia elegida para ser sede por el Día de la Rebeldía Nacional.
Cada uno de ellos muestra a la sociedad la decisiva participación de la juventud años atrás en aquellos acontecimientos.
En el territorio designado para tal honor constatan el desarrollo obtenido, después del triunfo de enero de 1959, en diversas esferas de la producción, la economía y los servicios, así como la magnitud de la obra que ellos iniciaron.
Son, sin dudas, vencedores del tiempo que iniciaron el camino que traería la libertad y la prosperidad al pueblo cubano guiados por el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.
En cada provincia visitada se les vio felices, y los anfitriones los recibieron con orgullo y satisfacción; se les agradece su arrojo al defender la patria en momentos que los sicarios del dictador Fulgencio Batista asesinaban a lo mejor de la juventud antillana.
Por su parte, las nuevas generaciones quieren conocer detalles de su participación, por lo que les llueven las preguntas: ¿Por qué fueron al Moncada? ¿Qué responsabilidad tenían? ¿Cómo fue la preparación antes del combate? ¿Cómo sobrevivieron?, y así decenas de interrogantes que les hacen vivir de nuevo aquellos momentos.
Recuerdan que ese día fueron 168 los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, acciones en que la mujer cubana estuvo representada por las heroínas Melba Hernández y Haydée Santamaría.
No faltaron las anécdotas de quienes también desembarcaron en el yate Granma el 2 de diciembre de 1956, las penurias en el pantano de Las Coloradas, y la alta moral combativa del Comandante en Jefe, quien en condiciones tan difíciles mantuvo el optimismo.
Los veteranos recordaron los duros días del combate de Alegría de Pío, la dispersión, el reencuentro de Fidel, Raúl Castro, Juan Almeida Bosque y 18 combatientes más en Cinco Palmas, la consolidación de las fuerzas rebeldes nutridas de campesinos y el triunfo del primero de enero.
Esta vez la provincia seleccionada es Pinar del Río, que resultó la sede por la conmemoración de los sucesos del 26 de julio; conocerán de importantes resultados como el mejoramiento de su infraestructura de salud para dar mejor atención a los pacientes.
Igualmente, sabrán que este territorio mantiene la tasa de mortalidad infantil más baja del país, con 1,9 por cada mil nacidos vivos, así como de las decenas de obras que se alistan, la realización de jornadas productivas y de higienización que se desarrollan en saludo a la efeméride.
Una vez más será un reencuentro con la historia que les devolverá la lozanía de los años juveniles, cuando el ímpetu de vencer lo imposible dejó de ser posibilidad para devenir certeza y convicción de que cuando se trata de luchar por la patria todo se puede.
Fuentes: EcuRed y otros documentos.

