Pensar a Fidel en presente

Fidel junto a su pueblo. (Foto: Granma)

Fidel junto a su pueblo. (Foto: Granma)

El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz hubiera cumplido este 13 de agosto 93 años junto a su pueblo, con el cual festejó cada aniversario entre niños, jóvenes, federadas*, combatientes, gente sencilla y con cargos, personas que lo admiraban y amaban con vehemencia.

Algunos veían en él al Comandante invicto que se impuso al imperio más fuerte de la historia; otros al amigo, al padre, al justiciero de los desfavorecidos de cualquier parte del mundo.
Muchos de los que tuvieron la suerte de tenerlo cerca, aun cuando pasaron décadas, jamás olvidarían el momento de su encuentro.

Aquel en el cual el nerviosismo les paralizó, las muchas preguntas que les hizo o la sorpresa que les dio al aparecer bajo la tormenta más terrible.

Los deportistas recuerdan su preocupación por ellos y sus resultados, del ánimo que les infundía antes de partir a competir; e igual los médicos a quienes envió confiado a cada región del planeta para poner en alto el prestigio internacionalista de Cuba. Los ejemplos serían demasiados para mencionarlos todos e insuficientes a la vez.

Tampoco le faltaron los detractores, aquellos que jamás entendieron su vocación humanista, que se negaron a una Revolución socialista que pusiera en manos del pueblo las riquezas que muy pocos disfrutaban, y se ganó el odio eterno de los poderosos capitalistas quienes lo tildaron de mala influencia, porque era semilla de libertad y justicia social.

Sin embargo, los cubanos festejaremos el haberlo tenido entre nosotros, por sus reflexiones, sus enseñanzas, por las lecciones de vida, el orgullo de ser cubanos que nos legó, y porque decir Fidel actualmente es decir Cuba, solidaridad, esperanza, salud, conocimiento, hermandad, paz, seguridad y mucho más. Lo recordamos en presente como lo describió su gran amigo Gabriel García Márquez.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver.

Este es el Fidel Castro que creo conocer: un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues, e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal. Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal.

Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia. Este es el Fidel que recordamos y cuyo cumpleaños conmemoraremos.


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Mujeres que forman parte de la Federación de Mujeres Cubanas.

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