Derechos de los cubanos que no disfrutan los norteamericanos

Cuba, derechos humanos. Diseño: Gilberto González García

Cuba, derechos humanos. Diseño: Gilberto González García

Ha habido importantes cambios en las relaciones bilaterales, pero aun así, la semana pasada, el Gobierno de los Estados Unidos, a través de Samantha Power, su representante en Naciones Unidas, reiteró sus falsas acusaciones acerca de supuestas violaciones a los derechos humanos en Cuba.

Los cubanos no estamos totalmente satisfechos con la calidad de los derechos de los cuales disfrutamos, pero gozamos de derechos fundamentales que son solo un sueño para la gran mayoría de la humanidad, incluso para los propios ciudadanos norteamericanos.

Así lo demuestran indicadores universales indiscutibles, como una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos, similar a la de los países más desarrollados; la esperanza de vida de casi 79 años, más de 81 años las mujeres, cifras que solo alcanza una cuarta parte de la población mundial.

Gozamos de servicios de salud gratuitos y de reconocida calidad para todos.

La totalidad de nuestros hijos reciben un programa de vacunación que los protege contra 13 enfermedades y que ha permitido erradicar otras nueve dolencias.

Cuba está entre los países con alto desarrollo humano, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Tenemos educación universal y gratuita, en todos los niveles, y con calidad reconocida, cuando gran parte de la humanidad lucha aún por la alfabetización de los adultos y el acceso a la educación primaria de los niños.

En los últimos 50 años las universidades cubanas graduaron más de un millón de profesionales y se han convertido en centros de investigación generadores de resultados científicos de impacto social y económico.

Nuestra educación especial es de referencia internacional.

Todos tenemos derecho a un libre, creativo y participativo acceso a las más diversas expresiones de la cultura y el deporte y una política dirigida a que no se pierda ningún talento.

El Estado y el pueblo cubanos se esfuerzan por garantizar un entorno saludable y, por ejemplo, la superficie boscosa cubre prácticamente un tercio del país gracias al programa de reforestación desarrollado en los últimos 50 años.

Todos los cubanos, tenemos acceso a un empleo digno y seguro, con plena garantía de los derechos laborales, ya sea en el sector estatal o en el creciente sector no estatal, incluso los discapacitados con suficientes habilidades.

La seguridad social ampara a todos los trabajadores en edad para jubilarse, a los subsidiados por enfermedad y accidentes, a los que sufran alguna invalidez parcial, a los familiares de trabajadores gravemente accidentados o fallecidos y a las madres, gracias a la Ley de Maternidad.

La asistencia social garantiza alimentación y cuidados a quienes los necesiten, ya sean adultos mayores, impedidos, o menores sin amparo filial.

Nuestra democracia es transparente y participativa: los propios electores y los delegados que ellos eligen postulan a los candidatos a diputados, y estos proponen a los principales cargos del Estado y el Gobierno.

Las elecciones son directas, secretas, con derecho universal al voto igualitario.

En todos los procesos electorales que se han celebrado desde 1976, ha participado más de 95 por ciento de los electores.

Cierto que no estamos totalmente satisfechos con la calidad de los derechos de los cuales disfrutamos, pero el Gobierno de EE. UU. no está moralmente capacitado para cuestionarnos, pues no le garantiza ninguno de esos derechos a sus ciudadanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *