
Trump Towers. Foto: Flickr
Si usted busca en Google Maps las Trump towers (torres Trump) de Toronto, de Vancouver o de Nueva York, no puede hallarlas con ese nombre, pues de alguna manera, alguien se ocupó de renombrarlas.
“Algunos nombres inapropiados fueron apareciendo en Google Maps que no deberían estar, y nos disculpamos por cualquier ofensa que esto pueda haber causado. Nuestros equipos tomaron medidas de inmediato y se repara el tema”, decía un comunicado de Google Maps, citado por Metro News.
Parece una trivialidad, pero no lo es, sino una de las tantas pruebas del rechazo casi universal a la política, las ideas, la actuación, la imagen y hasta el nombre del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
A muchos no nos gusta Trump, incluso ni su nombre.
Se queja de ser el inquilino de la Casa Blanca históricamente más asediado por las protestas y las burlas, dentro y fuera de su país, pero él se lo ha buscado. Lo de los nombres es todo un simbolismo.
El contrato de administración del edificio Toronto Trump International Hotel and Tower, que detentaba el consorcio Trump Hotels, fue adquirido por el holding JCF Capital ULC and Cowie Capital Partners, y la primera decisión de los nuevos propietarios fue renombrar el inmueble.
Una encuesta informal de Metro News entre pobladores de la ciudad recogió varias proposiciones para el nuevo nombre del rascacielos, acompañadas de comentarios ilustrativos.
La jovencita Basma Anway considera que podría llamarse Maple International, en honor al árbol nacional de Canadá, y argumenta que no le complace el actual nombre, pues los habitantes de esta ciudad defienden mucho la inclusión, dan la bienvenida a los emigrantes, no los expulsan ni construyen muros.
Maritza Gutiérrez propuso llamarlo “Torre de Zapata”, y explicó: “Zapata (Emiliano, NR) era un general en la Revolución Mexicana. Soy de México y él es nuestro héroe. Tengo libertad en Toronto. Soy una mujer independiente. Trabajo a tiempo completo. No me gusta Trump. Él está en contra de todo lo que Toronto representa. Encantada de que este hotel esté cambiando el nombre”.
El joven Theodor Hauwert respalda la idea de nombrar al edificio Small Hands International (Pequeñas Manos Internacional) y estima que el nombre actual es una vergüenza: “Vamos a sacar ese nombre fuera de nuestra ciudad”.
Alan Soran prefiere nombrarlo Trudeau Tower: “Este es un edificio residencial, y la gente viene a vivir en Canadá. Somos un país acogedor, a diferencia de Trump y de los Estados Unidos nuestro primer ministro (Justin Trudeau) es un símbolo de eso”.
Kyle Summerville y Sandra Gosling, por su parte, proponen llamar al rascacielos Drake Tower, en honor de un prestigioso embajador: “Trump no representa nada para nosotros. O incluso podemos llamarlo torre de Ford. Él era una figura pública para Toronto mejor de lo que Trump será jamás”.
Por suerte, no tenemos en Cuba ningún edificio con el nombre de Trump y, si lo hubiéramos tenido, ya hubiera sido renombrado, después del anuncio que hizo en La Florida acerca de su intención de desmontar los tímidos pasos de la anterior administración hacia una relación civilizada con este país.
Y las últimas declaraciones del mandatario norteamericano sobre el ejercicio de los derechos de la mujer en Cuba, que constituyen una enorme y burda falsedad, han levantado justa ira y desprecio en la población.
Definitivamente: a nosotros tampoco nos gusta Trump, incluso ni su nombre, y nunca habrá una Torre Trump en La Habana.
