
Foto: Radio Ciudad de La Habana
Tres noticias, indirectamente relacionadas, ofrecen un sintético pero ilustrativo retrato del estado actual de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.
La revista Cuba Trade y la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba difundieron recientemente el informe Oportunidades para la agricultura estadounidense en Cuba, un libro blanco que explica cómo podrían beneficiarse 16 territorios norteamericanos si desde Washington se elimina las restricciones a la venta de alimentos a este país.
Detalla Prensa Latina que el texto se basa en datos actuales e históricos de oficinas nacionales y estatales, agencias federales, analistas académicos e información del Gobierno antillano para ilustrar los potenciales beneficios netos del comercio agrícola con el país vecino.
La agencia cita a Richard Roffman, editor de Cuba Trade, quien manifestó que el libro blanco proporciona algunas de las pruebas más convincentes hasta la fecha sobre los efectos perjudiciales que están teniendo las sanciones de los Estados Unidos en el bolsillo de los propios norteamericanos.
El impacto negativo que estas barreras comerciales continúan imponiendo a la agricultura —abunda Roffman— “se puede multiplicar en los sectores industriales de Estados Unidos”, y agregó que los legisladores “pronto verán el gran valor que tendría para ambos países el fin de tales limitaciones”.
La revista precisa que, entre las principales causas de que los productos agrícolas de la nación norteña solo representan un pequeño porcentaje de las importaciones de Cuba, está el requisito de que los envíos se paguen en efectivo, por adelantado.
En el desglose por estados —amplía el reporte— encontró que Alabama, por ejemplo, realizó ventas a la Isla por 45 millones de dólares en 2016, pero tiene el potencial de llegar a 98 millones, de levantarse las restricciones existentes en la actualidad.
Otros territorios que reportaron algún tipo de comercio con la mayor de las Antillas el año pasado y que verían multiplicadas las transacciones son Illinois, Georgia, Luisiana, Carolina del Norte y Virginia.
Al mismo tiempo, lugares que no reportaron ningún tipo de venta en esos 12 meses podrían comerciar productos por millones de dólares, entre ellos Arkansas —con un potencial de 51 a 60 millones—, Iowa, Kansas, Minnesota, Misuri, Nebraska y Dakota del Norte.
Rick Crawford, representante republicano por Arkansas, comentó que ese informe subraya cuánto pueden ganar los negocios agrícolas norteamericanos si se quitan “las restricciones comerciales obsoletas, como la prohibición de crédito”.
Por su parte, John Boozman, senador también republicano de Arkansas, dijo que continuará abogando por abrir ese mercado y derribar las barreras que enfrentan los productores para enviar “alimentos seguros y de alta calidad a Cuba”.
Mientras, el ministerio cubano de Salud Pública y el grupo empresarial BioCubaFarma informaron que trabajan para lograr la disponibilidad de al menos un medicamento por grupo farmacológico, en medio de un agravamiento de la escasez crónica de fármacos en el país.
La doctora Rita María García Almaguer, directora de Operaciones del grupo empresarial, dijo a la prensa que la inestabilidad se debe a la falta de financiamiento oportuno para pagar a los proveedores, con los cuales se negocia la adquisición de más de 85 por ciento de las materias primas, materiales de envases e insumos empleados en la producción de los medicamentos.
“Se paralizó entonces la producción de algunas formas farmacéuticas y no pudimos cumplir con las solicitudes realizadas”, explicó García Almaguer.
Agregó que el bloqueo financiero contra Cuba sigue atentando contra la producción, pues causa grandes gastos por la imposibilidad de utilizar el dólar en las transacciones, implica dificultades en los bancos, obliga a adquirir a través de terceros países los equipos, piezas de repuesto, reactivos químicos y otros insumos de fabricación norteamericana, así como a obtener las materias primas en mercados muy lejanos, con largos plazos de entrega.
Un tercer trabajo periodístico, esta vez de Radio Taíno, confirma que el turismo cubano continúa creciendo al ritmo planificado en cada uno de los indicadores, a pesar del azote del huracán Irma, de las nuevas restricciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos y de la sucia campaña mediática dirigida a desestimular la visita de turistas a Cuba.
La información fue dada a conocer durante el XI Pleno del Comité Nacional del Sindicato Nacional de los Trabajadores de Hotelería y Turismo, celebrado en el Palacio de los Trabajadores, de La Habana.
Víctor Manuel Lemagne, miembro del secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y secretario general del sindicato del sector, dijo que las casi 60 intervenciones en el debate hicieron aportes importantes en los temas centrales de la cita.
Estos fueron el impulso al proceso inversionista, la puesta en servicio de las habitaciones fuera de orden, el perfeccionamiento de la calidad del servicio y el enfrentamiento a los casos aislados de corrupción y hechos delictivos que se están manifestando.
Luis Miguel Díaz, viceministro del Turismo, pronosticó una buena temporada alta y corroboró opiniones vertidas por varios participantes, en cuanto a que el esfuerzo de los trabajadores reveló potencialidades de resiliencia y las instalaciones dañadas por el meteoro, no solo se recuperaron en tiempo récord, sino quedaron en mejores condiciones que antes del azote del evento meteorológico.
Dirigentes sindicales aseguraron en la reunión que la mayoría de los trabajadores por cuenta propia que desempeñan labores de alojamiento y restauración se unen a los empleados estatales del sector, en el esfuerzo por lograr esos propósitos.
Mirando en conjunto estas tres noticias, es evidente la conclusión de que el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a Cuba, causante directo de la escasez de alimentos y medicamentos en este país, es también una rémora para la economía de muchos norteamericanos y, sin embargo, no puede doblegar la voluntad del pueblo cubano, que siempre encuentra la forma de sobreponerse a cualquier calamidad.
Pero esto es una verdad de Perogrullo y lo sabía casi todo el mundo, incluso el propio Gobierno de los Estados Unidos que mantiene esa genocida guerra económica solo por componendas políticas y trucos electorales, ¿o quizás por estupidez?
