
La enfermera Alicia Sendes durante la visita a una de las salas del Hospital Calexto García en La Habana. Foto: Cortesía de la entrevistada.
Cuando llegó la hora de elegir qué estudiaría, aún con el primer escalafón entre sus condiscípulos, Alicia Sendes Oduardo escogió la carrera de Licenciatura en Enfermería, lo hizo, dice, porque siempre fue su vocación; después vino otro momento de mostrar la seguridad de lo que había determinado.
Y es que en los primeros años de la licenciatura sus notas fueron sobresalientes, pudo cambiar hacia otra carrera, como algunos suelen hacer, tal vez hacerse médico, pero Alicia se mantuvo firme y lo ratificó ante la extrañeza de algunos: “quiero ser enfermera”.
Estudió durante cinco años en la Facultad de Medicina Calixto García, en el curso regular diurno, y por el escalafón que tenía al cuminar ocupó una de las primeras plazas.
Empezó en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital habanero de igual nombre, así se mantuvo seis años, hasta que la promovieron a subjefa de Enfermería, para luego llegar a ser lo que es hoy: subdirectora de la especialidad en el centenario y prestigioso centro de salud de la capital cubana.
La licenciada Alicia Sendes es aún una linda muchacha, madre de una pequeña de cuatro años, de la que habla con la emoción a flor de piel y que conocimos exponiendo un trabajo investigativo sobre seguridad del paciente en los procederes de enfermería, trabajo que presentó en la Convención Calixto García 2017.
Allí nos aseguró que ha llegado a ser lo que es en la actualidad debido a su vocación, su gusto y pasión por la profesión, y a tal punto es consecuente con ello, pues expresa que si su primogénita en el futuro quisiera seguir su camino, la apoyaría mucho.
Para ser enfermera, dice Alicia, “hace falta una vocación de humanismo y el deseo de ayudar a las personas”, además, convoca a los jóvenes a optar por esta carrera.
Sobre el tema que presentó en la Convención, Sendes explicó que “el hospital está inmerso en un proceso inversionista, de reparación y mantenimiento que debe ir acompañado también por la superación de los recursos humanos”, por eso decidió profundizar en este aspecto novedoso que tiene que ver con la seguridad del paciente.
De igual forma, expresó: “No hay dudas que el paciente gana en seguridad cuando la enfermera o enfermero entra a su servicio, proyecta una imagen de profesionalidad, se manifiesta con los valores éticos y morales correspondientes al sistema social y de salud cubano, y pone en práctica sus saberes en el asistencia que brinda al enfermo”.

