Desde los primeros años la Revolución Cubana le concedió gran importancia a la mujer, y como principio trabajó por la defensa de sus derechos y libertades fundamentales.
En Cuba cumplen sus sueños y metas ya que las políticas para garantizar sus avances forman parte del Programa de Desarrollo Social y en la práctica se les brinda iguales oportunidades.
El desarrollo alcanzado por ellas está apoyado por las políticas y estrategias trazadas por el Gobierno, y por el trabajo permanente de la Federación de Mujeres Cubanas, organización que representa a más de cuatro millones de estas en la Isla.
Cuba fue el primer país en firmar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y el segundo en ratificarla.
Trabaja la organización femenina con todos los organismos estatales, políticos, sociales y de masas para hacer realidad el ejercicio de la plena igualdad de mujeres y hombres en el país.
Las trabajadoras tienen garantizados entre otros, su derecho al empleo, a la seguridad social, la licencia de maternidad pre y post natal, la protección ante accidentes y enfermedades laborales y comunes. También se eliminaron todas las formas de discriminación y explotación por motivos de clase, raza y género.
La gratuidad y universalidad de los servicios médicos, acompañados del incremento en cobertura y calidad contribuye decisivamente a la elevación de los indicadores de salud de toda la población y particularmente de la mujer.
A lo largo de estos años de período revolucionario se desarrollaron un grupo de programas dirigidos a ellas con el objetivo de abarcar de manera integral su bienestar. El peso fundamental está en la prevención, y para ejecutarlos la labor comunitaria es prioritaria.
Se destacan el materno infantil, así como, los de detección precoz del cáncer cérvico-uterino y de mama, de una maternidad y paternidad conscientes, de atención al adulto mayor que incluye a las mujeres, de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
La mayoría priorizan enfermedades propias de las féminas y a procesos biológicos como el embarazo, la maternidad y el climaterio.
Los cambios de la calidad de vida en la sociedad cubana, el nivel de instrucción alcanzado, el acceso a la salud en general y el alcance de los derechos sexuales y reproductivos, contribuyeron a la disminución de la mortalidad materna.
Más del 99 por ciento de los partos se realizan en instituciones de salud y por esta circunstancia desde 1986 el riesgo de muerte de la madre y del niño es mucho menor.
Las mujeres cubanas son objeto y sujeto de todo el proceso de desarrollo económico y social. Impulsan y a la vez se benefician de todas las transformaciones llevadas a cabo en la salud, la educación y la legislación, entre otras, y aprovechan las posibilidades brindadas para estudiar, calificarse y acceder al mundo del trabajo en el que desempeñan un papel protagónico.


