Las cubanas celebran este 23 de agosto el aniversario 57 de la constitución de la organización que las representa, con la satisfacción de saberse activas participantes en la actualización del modelo económico cubano en las que son protagonistas.
En la actualidad, casi cinco millones de féminas pertenecen a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), a la que se ingresa por decisión propia desde los 14 años de edad.
Desde 1959 la Revolución las colocó en igualdad de condiciones al lado de los hombres; así vemos que están en la primera fila en disímiles tareas, como la docencia, el Parlamento, la defensa de la patria y centros de investigación, entre otros.
Se destaca la preocupación del sistema de salud cubano por la mujer. Existe un grupo de programas a su favor que chequea sistemáticamente su bienestar; entre estos, el materno infantil, así como los de detección precoz del cáncer cérvico-uterino y de mamas, de una maternidad y paternidad conscientes, de atención al adulto mayor, que incluye a las mujeres, de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), virus de inmunodeficiencia humana (vih), y síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).
La naturaleza fue bondadosa con las mujeres al otorgarle privilegios que sólo ellas poseen, como es la maternidad, condición donde se alzan victoriosas, no obstante el sacrificio que significa ser madre. El líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, las llamó en una ocasión “el taller natural donde se forja la vida”.
Creada la FMC en agosto de 1960, se trazó como objetivo principal la incorporación de la mujer a la sociedad y al empleo, así como al programa de cambios sociales y económicos en marcha en el país. Desde su constitución, esta organización tuvo como presidenta a la Heroína de la República de Cuba, Vilma Espín Guillois, quien integraba el Consejo de Estado y dirigía la Comisión de Atención a la Mujer, la Infancia y la Juventud de la Asamblea Nacional del Poder Popular, participando en la formulación de las leyes que tienen que ver con la mujer, la discusión y elaboración del Código de Familia, aprobado en 1975.
A la muerte de Vilma, en 2007, el liderazgo de la organización recayó en la secretaria general de la organización, Yolanda Ferrer. En 2012 fue electa secretaria general Teresa Amarelle Boué.
La Federación de Mujeres Cubana creó una inmensa obra a favor de las féminas, por lo se apreció desde los inicios una gran diferencia entre el lugar que ocuparon en la sociedad cubana las mujeres antes de 1959 y el que tuvieron después. Ello se debe en gran medida a la consagración de la organización femenina a la superación política, cultural y educacional de las masas femeninas.
Lo cierto es que las mujeres se hacen sentir en cada sector de la vida nacional. En el campo de la salud, la atención a las embarazadas constituye prioridad del Gobierno Revolucionario y es una de las razones por las que Cuba registra en las Américas la más baja tasa de mortalidad infantil; el 99,9 por ciento de los partos son institucionales y el 99,5 por ciento de los niños son inmunizados contra 13 enfermedades de manera gratuita.
En los centros laborales la presencia femenina resulta imprescindible; por la responsabilidad y calidad demostradas en las labores que realizan, se ganaron el respeto y la admiración de sus compañeros, que muchas veces prefieren que ellas los dirijan.
Tampoco se les excluye por la posición laboral que ocupen, pues el Estado garantiza los derechos humanos básicos para que cualquier ciudadana o ciudadano tenga a su disposición, de manera gratuita, o subsidiada, la educación, la salud, la asistencia social y la alimentación.
Ella es capaz de simultanear múltiples tareas. Le corresponde por derecho propio procrear, y aunque mucho se diga al respecto, en cualquier sociedad, aún tienen la mayor parte de la responsabilidad en la crianza de los hijos.
Madre, esposa, hermana, tía o amiga, lo cierto es que los hombres tienen en las mujeres las mejores aliadas. Ellas escuchan y aconsejan, alivian pesares y ofrecen optimismo y esperanzas.
A través de casi seis décadas ellas se abrieron paso en la sociedad cubana, que las tiene en muy alta estima por demostrar cada día su inteligencia y capacidad.
