Lidia Olivera Suárez, una fundadora de la FMC

Foto: Radio Habana Cuba

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Lidia Olivera Suárez es una mujer cubana marcada por el paso del tiempo, sin embargo, los años no han podido amilanar sus ánimos, ni su espíritu de lucha y de sacrificio.

De la estirpe de féminas como Vilma Espín, Mariana Grajales y Leonor Pérez; Lidia es una fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que este 23 de agosto llega a su 57 cumpleaños.

“A inicios del triunfo de la Revolución Cubana trabajaba de voluntaria en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (Inra), organización recién creada por el joven proceso, cuando me avisan a una actividad donde las mujeres iban a constituir una organización nacional.

“Tuve el honor de asistir a esa actividad en agosto de 1960, donde estaban Fidel Castro, Vilma, Celia Sánchez, quien al hacer su entrada fue muy aplaudida por los presentes.

“Fue un día lleno de emociones, Vilma habló de todo cuanto se aspiraba con el nacimiento de aquella organización de masas.

“Expresó cómo se iba a trabajar, las tareas que desde aquel momento debían asumir cada una de las mujeres del país, sin distinción de raza o condición social.

“Allí estaba el Comandante en Jefe, quien habló acerca de la incorporación a la sociedad, al empleo; su discurso lleno de ímpetu, proyectos, y mucho amor para ese grupo social tan maltratado y vejado hasta ese momento, emocionó e hizo llorar a las presentes.

“La FMC ha tenido distintas etapas; en sus inicios, la incidencia mayor era en los centros de trabajo, luego pasó al barrio para trabajar más en la incorporación de las amas de casa, las no trabajadoras, las jóvenes quienes comenzaban a crecer y a formarse.

“Luego fue tomando forma, organizándose por delegaciones, por bloques, localidades, y así se constituyó la dirección nacional de la Federación.

“Uno de sus logros más importante fue sacar a las mujeres que laboraban en las casas como criadas o empleadas domésticas; se trabajó para desterrar la prostitución e incorporarlas al trabajo, para darle un lugar digno en la sociedad.

“Posteriormente se crearon los círculos infantiles, para facilitar que las mujeres se incorporaran al quehacer laboral y así fue poco a poco visualizándose la organización, a través de la labor política e ideológica, para hacer comprender los cambios y el proceso revolucionario que se desarrollaba en el país”.

Visiblemente emocionada, Lidia Olivera Suárez expresa cuánto ha representado para ella la Federación de Mujeres Cubanas.

“Fue un camino, un camino que debíamos seguir las mujeres cubanas, porque no solo se trataba de luchar por nuestros derechos, por los derechos propios, sino por el de todas. Hasta ese momento la mujer en Cuba no valía nada, estaba siempre en segundo plano, menospreciada, subvalorada.

“Después del triunfo de la Revolución y de la creación de la FMC, la mujer ocupa un lugar en la vida de este país, en la casa, en la sociedad, tiene oportunidades, derechos que antes le eran negados y eso lo tenemos que defender”.

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