
Yamilé Lamothe Crespo, subdirectora en el departamento de Ciencia, Técnica, Innovación y Medio Ambiente del Minag. Fotos: Jesús Muñoz
Yamilé Lamothe Crespo sabe lo que quiere. Lo repite una y otra vez para que no existan dudas. Su trabajo en el Ministerio de la Agricultura (Minag) la ha cautivado.
“Nunca pensé que mi trabajo me fuera a atrapar tanto. Si pudiera volver el tiempo atrás, me incorporaría a este sector desde el inicio de mi vida profesional”, afirma esta habanera consagrada a su labor.
De ella brotan palabras comprometidas y precisas. La actividad agropecuaria necesita dedicación y responsabilidad.
“A veces no logramos entender desde afuera lo que sucede adentro, pero una vez incorporada a este sector he establecido un inmenso compromiso que me ha llevado a realizar la actividad con pasión y amor. Conocí la agricultura por dentro y pienso que estaré aquí por mucho tiempo”, aseguró la experta en temas medioambientales, que se desempeña como subdirectora en el departamento de Ciencia, Técnica, Innovación y Medio Ambiente del Minag.
Lamothe integra un equipo formado por ocho mujeres, quienes se encargan de controlar la implementación de las políticas asociadas a los sistemas de ciencia, innovación, medio ambiente, de la propiedad intelectual y la extensión agraria en su esfera social.
“Me motiva verme rodeada de mujeres capaces, consagradas, sin límites… Cada una de ellas son como un motor de muchos caballos de fuerza, un grupo que solo piensa en ir hacia delante”, comentó la directiva de 44 años.
Licenciada en Química, Yamilé llegó al Minag en 2013, luego de trabajar como especialista ambiental en la Empresa Farmacéutica 8 de Marzo, ubicada en el municipio habanero del Cotorro.
Ella tiene ideas bien claras del encargo social de su institución y, por tanto, de su labor. “El Minag es concebido como un organismo estratégico, con la misión de garantizar la seguridad alimentaria del pueblo mediante la producción sostenible de alimentos”.
A su juicio, “la frase de no debe ser un slogan, sino un impulso para lograr elevar realmente los niveles de producción, y hacerlo sobre bases sostenibles”. Y agregó que su trabajo “contribuye a eso con capacitación, asesoría y la coordinación del potencial científico del sector agropecuario y forestal”.
Resaltó que “un aspecto esencial del trabajo científico es proponer acciones de adaptación y enfrentamiento al cambio climático en el sector agropecuario- forestal, que se consigue con la utilización de variedades resistentes a las altas temperaturas y a extensos períodos de sequías, con la contextualización del sistema agroproductivo del país, y el aumento de la reforestación en cuencas y fajos hidroreguladores, entre otros aspectos”.
De igual modo, aseveró que además “se debe potenciar y fomentar los bosques, que constituyen la manera más eficaz de reducir las emisiones de carbono como gas de efecto invernadero”.
Basal: liderazgo y aporte sostenido

Yamilé junto a una compañera de trabajo.
Desde su puesto como directiva, Lamothe valora aspectos relacionados con el proyecto “Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local” (Basal), “en el cual se ha intencionado el reconocimiento de la mujer y la equidad de género en el día a día”, sostuvo.
Según explicó, “se ha podido identificar y demostrar los efectos positivos del proyecto en los municipios de Los Palacios (Pinar del Río), Güira de Melena (Artemisa) y Jimaguayú (Camagüey)”, territorios elegidos para esta iniciativa, que promueve la adaptación al cambio climático en el sector agropecuario cubano.
Asimismo, precisó que en visitas a diferentes provincias de la mayor de las Antillas ha constatado cómo “las productoras vinculadas a la iniciativa han obtenido resultados más exitosos, con una visible ganancia de conocimiento y preparación.”
De igual forma, aseguró que Basal, programa impulsado por la Agencia de Medio Ambiente, acompañada por el Ministerio de la Agricultura, resulta interesante por “estar dirigido a la sostenibilidad alimentaria, a partir de la creación de bases ambientales a escala local. Sus acciones tienen en cuenta el comportamiento del clima, tanto en las condiciones actuales como a mediano y largo plazo”.
La dirigente reconoció también el acompañamiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), —que en su 50 aniversario destaca los resultados alcanzados en proyectos medioambientales y a favor de la igualdad de género— y el aporte económico de la Unión Europea y de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.
Sobre la adaptación al cambio climático, apuntó que en ocasiones ha lidiado “con personas que no reconocen la importancia de analizar el comportamiento del medio ambiente y de tomar las medidas adecuadas para preservarlo y evitar llegar a situaciones extremas”.
“A veces solo logran comprender lo que decimos cuando perciben los cambios en los ciclos productivos, la reducción de precipitaciones en la época de lluvia, que cada vez son más prolongados los períodos secos, la erosión de los suelos, entre otras cuestiones”, argumentó.
En su experiencia no son pocos los casos en que “agricultores y agricultoras actúan cuando tienen el problema ante los ojos, cuando lo importante sería anticiparse y adaptarse a esas condiciones que son totalmente reversibles”, por eso valora y estimula tanto las acciones de prevención.
El Minag, aclaró, tiene una idea bien definida de la importancia de prestar atención a las variabilidades del clima y los efectos del cambio climático. “Por eso tratamos de llevar todo el potencial científico hasta los sitios donde se produce, y aprovechar también los conocimientos de años que tienen las familias”, puntualizó, para luego certificar la importancia de adelantarse al problema para dar una mejor respuesta.
Cosechando igualdad
Como otro tema importante, Lamothe enfatizó que “Basal apoya la Estrategia de Género del Sistema de la Agricultura, proceso en el que ha sido uno de los proyectos líderes”.
Al respecto, reconoció la necesidad de impulsar aún más “la incorporación de las mujeres al sector agropecuario y garantizarle mayores oportunidades de realización personal y profesional”.
En su opinión, “la equidad de género, la conservación del medio ambiente y la adaptación a los impactos del cambio climático son tres elementos esenciales y necesarios para obtener buenos resultados en cualquier actividad socioeconómica”.
Sin embargo, pese a los ejemplos de empoderamiento de la mujer en Cuba pudieran ser muchos y su rol protagónico en la sociedad es evidente, Yamilé subrayó que el machismo aún persiste.
“Aunque a veces no se percibe, todavía existen personas que desestiman nuestro trabajo y sugieren que no podemos cumplir con algunas tareas. Y en ocasiones se establecen diferencias en las actividades a realizar, y se dice que unas son para hombres y otra para mujeres, pensamiento impulsado casi siempre por ellos, pero también por algunas mujeres”, reflexionó.
La realidad, según dijo, es muy diferente a lo que visibilizan algunas personas con criterio sexistas. “Nosotras nos sabemos imponer, salir adelante y resolver cualquier problema por difícil que sea. Aquí mismo, el colectivo de dirección está integrado mayoritariamente por mujeres muy activas, con deseos de trabajar”, agregó.
Ella es una de esas mujeres consagradas y que cree posible ver cumplido sus sueños. “Quisiera que algún día los ecosistemas estuvieran colmados de las producciones más demandadas, que llegaran a los mercados con calidad y se obtuvieran en armonía con el medio ambiente”, concluyó.
