
Foto tomada de oaxaca.me.
Esto que les voy a comentar es un caso real de violencia contra la mujer, solo que ella, una profesora universitaria, tiene el derecho de no publicar su verdadero nombre; vamos a llamarle Dignora.
Sus amigos y familiares nunca entendieron la causa del “aguante” de Dignora, pero fueron más de 30 años de un matrimonio plagado por el sufrimiento, donde hubo golpes, amenazas, infidelidades públicas…
Ahora, lejos de él, a propósito de ir a cuidar a un familiar muy cercano (queriendo divorciarse, pero sin atreverse a hablar por miedo a la reacción de su abusivo esposo) siente que odia a ese hombre… sus hijos han sufrido también.
Por casos como el que se narra, en fechas como este 25 de enero, Día Naranja, tenemos que ser actores de la campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, promovida por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (Onu), António Guterres, y administrada por Onu Mujeres.
Aunque cotidianamente debemos enfrentarla y no quedar impasibles ante la violencia contra las féminas; cada mes, este día es un momento concertado, donde el mundo fija más su mirada en los argumentos legales conque se cuenta para enfrentarla, sus actualizaciones y estadísticas de comportamiento, a fin de profundizar acciones, generar conciencia y prevenirla.
A partir del 25 noviembre del 2013, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se activaron las campañas, pero la Red Mundial de Jóvenes Únete hizo un llamado a activistas, gobiernos y socios de las Naciones Unidas para movilizar a la población en pos de este objetivo, no solo una vez al año, sino durante cada uno de los meses.
Es necesario que las mujeres y los que las rodean, incluso los decisores de políticas y las organizaciones, luchen por eliminar la discriminación y la desigualdad, que tengan acceso a estándares, directrices y herramientas para evitar cualquier forma de violencia, así como participar y promover actividades de concienciación y educación.
De esta manera, las afectadas pueden conocer sus derechos y reconocer cada forma de violencia a las que pueden ser sometidas y no resignarse a ellas.


