
Vestuario del Real Madrid sin la presencia de Cristiano Ronaldo nueve años después. (Foto: marca.com)
La Liga Española de Fútbol comenzó este año contemplando con nostalgia cómo culmina un ciclo dorado, que sin dudas se conservará como uno de los hitos de la historia de este deporte.
Nueve años después de la rimbombante llegada de Cristiano Ronaldo al Real Madrid, en su momento el fichaje más caro registrado, se rompe un eslabón de la legendaria rivalidad entre el portugués y el argentino Lionel Messi; al menos desde el punto de vista romántico del “clásico” enfrentamiento entre los inquilinos de la capital ibérica y sus eternos oponentes de Barcelona.
No existe y probablemente no volverá a existir una analogía más perfecta de lo que significa la lucha entre culés y merengues que la personificada por estos dos genios, como tampoco habían coincidido en una época dos jugadores de tanto nivel. Así como Muhammad Ali tuvo a Joe Frazier, Larry Bird a Magic Johnson, Gary Kasparov a Anatoly Karpov y Roger Federer a Rafa Nadal, el fútbol tiene a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
Para poner un poco en perspectiva de lo que ha significado para este deporte el enfrentamiento entre los dos más grandes futbolistas del siglo XXI, los últimos nueve balones de oro y seis de las nueve Champions League han ido a parar a las vitrinas de Real Madrid y Barcelona; años en los que se ha reforzado la idea de que la Liga Santander es la mejor del mundo.

Nunca antes en la historia del fútbol se había dado un duelo con las proporciones deportivas y de marketing como el de CR7 y “La Pulga”. (Foto: abc.es)
Más allá de esto, el duelo Cristiano-Messi ha tenido un efecto similar al del fenómeno Harry Potter en la literatura: despertó la pasión de millones de jóvenes por el fútbol. Y aunque la rivalidad entre ambos no vaya a terminar por el traspaso de CR7 a la Juventus, no caben dudas de que el torneo español perderá peso mediático con su partida.
No obstante, la Liga de las Estrellas seguirá brillando por la calidad de sus equipos y esta temporada la lucha parece seguir centrándose en tres conjuntos: Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid.
El actual campeón sufrió también una baja significativa, el genio de Albacete Andrés Iniesta prefirió decir adiós y que su último recuerdo en Camp Nou fuera el del jugador brillante que rebosa magia en cada toque a la esférica, y se marchó a Japón. Otro que zarpó con rumbo asiático, pero a China, fue el brasileño Paulinho.
Por ello los principales esfuerzos del club catalán se centraron en reforzar el centro del campo y con ese propósito ficharon a Arthur (Gremio), Arturo Vidal (Bayern Munich) y Malcom (Girondins de Burdeos); además de recuperar a Rafinha (cedido en el Inter de Milán). Otra incorporación de nivel fue la del central del Sevilla, Lenglet.
Pasó un año desde el desastre de la salida forzosa de Neymar al Paris Saint-Germain y lo que en un principio parecía el fin de Josep Maria Bartomeu en la presidencia blaugrana se ha convertido en un modelo a seguir en gestión de mercado, sacando rendimiento deportivo y económico a jugadores como Paulinho, Yerry Mina y Lucas Digne.
A pesar de que la partida de Iniesta deja un vacío difícil de llenar, el excelente trabajo en las oficinas del Camp Nou, que además se anotó un gol con la incorporación del ex blaugrana Eric Abidal en la dirección deportiva, ha conseguido redondear una plantilla que este año buscará, además de liga y copa, volver a reinar en el Viejo Continente.
Clave en este sentido será lo que puedan aportar Philippe Coutinho y el un poco más maduro Ousmane Dembélé, acompañando al dúo terrible de Luis Suárez y Lionel Messi.
Si hay algo que reclamarle a la plantilla de Ernesto Valverde son los cambios defensivos en las bandas y en la delantera después de la cesión de Paco Alcácer al Borussia Dortmund; pero aun así se ve un grupo más fuerte que el del año pasado y por lo tanto favorito nuevamente al título.
El Real Madrid vivió un verano bastante convulso, pues la ya mencionada pérdida del máximo goleador histórico del club se unió a la salida de un entrenador, que para jugadores y afición representó un golpe quizás igual de fuerte que el de la partida de Cristiano: el adiós de Zinedine Zidane.
Por tanto, el primer reto y el primer problema para Florentino Pérez fue encontrar un recambio de garantías. Después de algunos no, la mayoría por compromisos insalvables, Julen Lopetegui anunció a días del Mundial de Rusia que dejaría a la selección española después del torneo para regresar a la que fue su casa; hecho que le costó el despido antes de tiempo al vasco y no pocos rencores al club blanco.
Luego, la controversial despedida de CR7 hacia Italia, para la mayoría de los entendidos por debajo de su valor real, y la ineludible interrogante del qué hacer para suplantar esos 50 goles por temporada.
A continuación, la previsible guerra mediática por adivinar cuál sería el “galáctico” elegido para llenar ese vacío deportivo y de mercadotecnia y el consecuente desfile de cracks mundiales: Neymar, Mbappé, Hazard, Lewandowski, Kane, Icardi y hasta etcéteras.
Pero con lo que no contaba nadie es que Lopetegui desde el día uno post CR7 iba a apostar por su plantilla y dejar la hercúlea tarea a un trabajo de equipo, otorgándole mayor confianza a sus tres mosqueteros: Karim Benzema, Gareth Bale y Marco Asensio; una jugada arriesgada de pagar para ver, que solo se sabrá si rinde frutos un poco más adelante.
No obstante, el club realizó algunas incorporaciones que aumentan la profundidad de la plantilla, como las del talentoso lateral derecho Álvaro Odriozola, el regreso de Mariano, la llegada de Vinícius Jr., una de sus dos perlas brasileñas (la otra es Rodrygo, cedido en el Santos) y la polémica contratación del mejor portero de Rusia 2018, el belga Thibaut Courtois.

Uno de los temas interesantes esta temporada en el Real Madrid será ver quién gana el pulso de la titularidad en la portería. (Foto: The National)
Esta última debatible por el enorme rendimiento del costarricense Keylor Navas, clave en los tres títulos consecutivos de la Liga de Campeones. Sin embargo, se presentaba como una oportunidad de mercado que no se podía desaprovechar y como relevo perfecto para un arquero que, más allá de su nivel, cumple 32 años en diciembre.
En términos generales, el Real Madrid mantiene una alineación titular muy competitiva, si tenemos en cuenta que la base es la misma que ha ganado tanto en las últimas temporadas; incluso mejora en áreas como la portería y la defensa, pero el vestuario se muestra menos halagüeño en el centro del campo con la salida de Mateo Kovacic (Chelsea-cedido) y en la delantera.
La pregunta más importante es si serán capaces Benzema y Gareth Bale de tomar el timón del ataque de forma regular, lesiones frecuentes incluidas, sobre todo ante los grandes rivales a los que Cristiano Ronaldo hacía temblar.
Otra incógnita es si Vinícius a sus 18 años será capaz de rendir como lo hizo en el Flamengo y las categorías inferiores de Brasil.
La que sí es una excelente noticia es la vuelta de Mariano después un magnífico año en Francia, en donde anotó 18 goles con el Olympique de Lyon y que garantiza calidad en un área que desde la salida de Morata no contaba con buenos números, además de representar competencia para un jugador como Benzema, que la necesita como incentivo para rendir a su máximo nivel.
El Atlético de Madrid vio como dos jugadores históricos como Fernando Torres y Gabi terminaban su ciclo en el club y, aun así, cuando llegó el 31 de agosto era uno de los conjuntos con mayor amplitud y calidad en el plantel.
Sin lugar a dudas, su mejor fichaje fue lograr retener a sus principales figuras Antoine Griezmann y Jan Oblak como nombres alrededor de los cuales construir un gran equipo.
A partir de ahí contrataron a: Thomas Lemar (Mónaco), Rodri (Villarreal), Gelson Martins (Sporting Portugal), Santiago Arias (PSV), Adán (Betis) y Kalinic (Milan), para redondear una plantilla a la que no se le ven puntos flacos.
La directiva de los colchoneros ha puesto en las manos de Diego “Cholo” Simeone un gran conjunto para acabar de asaltar la barrera psicológica del “equipo pequeño”, con el incentivo agregado de albergar esta campaña en el Wanda Metropolitano la final de la Champions. Todo está en que sean capaces de creérselo para luchar por todos los títulos a disposición… Material para ello tienen de sobra.
Justo detrás de estos tres grandes, y al que tampoco podemos descartar en la batalla por La Liga, está el Valencia, que además de retener a sus principales figuras incorporó pólvora y calidad.

La contratación de forma definitiva de estos dos jugadores, más otras incorporaciones y la base de la campaña anterior hace presagiar este año un Valencia ilusionante. (Foto: Deporte Valenciano)
Los tres hombres clave de los éxitos del conjunto de Marcelino en la pasada campaña, regreso al principal torneo de Europa incluido, se mantuvieron de una forma u otra en la plantilla: Rodrigo Moreno no fue “robado” a última hora por el Madrid, y Geoffrey Kondogbia y Gonçalo Guedes fueron contratados de forma permanente.
De igual forma, Daniel Wass (Celta), Kevin Gameiro (Atlético de Madrid), Michy Batshuayi (Chelsea-cedido) y Denis Chéryshev suman talento y goles como para preocupar.
Sevilla y Villareal, siempre entre los que pelean por entrar en zona europea, no deben decepcionar tampoco este año.
Pero uno de los equipos que mejor se reforzó, y que en mi opinión debe resultar la revelación del torneo, es el Betis.
Con mucha inteligencia fue armando su vestuario Quique Setién con las incorporaciones de Takashi Inui (Eibar), William Carvalho (Sporting Portugal), Sergio Canales (Real Sociedad), Antonio Barragán (Middlesbrough), Pau López (Espanyol), Sidnei (Deportivo) y Giovani Lo Celso (cedido del PSG) como joya de un proyecto que ya contaba con hombres experimentados como Joaquín Sánchez, Andrés Guardado, Marc Bartra, Javi García y Cristian Tello.
En la parte baja de la tabla es muy probable que los protagonistas sean los propios ascendidos: Sociedad Deportiva Huesca, Rayo Vallecano y Real Valladolid, este último comprado por el “Fenómeno” Ronaldo Luís Nazário de Lima; probablemente acompañados por Leganés, Alavés y Getafe.
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