
Foto: La Demajagua/Diseño: Gilberto González García/Radio COCO
Hace algo más de una semana concluyó de manera oficial la primera Liga Nacional de Fútbol de Primera División de Cuba, que dividida en dos etapas se extendió de febrero a julio. Sin dudas fue un torneo histórico por el primer título de Santiago de Cuba en lides domésticas y el tercer liderazgo de goleo de manera consecutiva para Sander “Keko” Fernández.
Aunque, una vez más el principal certamen futbolístico de la isla se vio ensombrecido por problemas organizativos y logísticos.
El torneo nacional de 2017 tuvo un único dueño de principio a fin, Santiago Cuba. Los santiagueros alcanzaron su primer título de Cuba a una jornada del final cuando batieron en casa 2×1 a Ciego de Ávila y dejaron sin opciones a Camagüey, que ese mismo día no pasó del empate a dos con Cienfuegos. El gol en tiempo de compensación de Eddy Gelkis Olivares puso el broche a una temporada de ensueño de los nuevos Diablos Rojos que patentizaron sobre el campo su hambre de gloria.
Si bien los santiagueros concretaron el título en la novena jornada, a juicio de especialistas, técnicos y jugadores, el partido que decantó la Liga fue el de la séptima fecha en Vertientes, donde los conducidos por Lorenzo Mambrini capitalizaron dos contragolpes para remontar el 1×0 con que Camagüey pretendía romper la racha ganadora de los entonces líderes de la clasificación.
Después de superar a su principal rival por el cetro los indómitos golearon 3×0 a Las Tunas en el Maceo por la octava fecha y empataron a dos con Villa Clara en Zulueta en el cierre del torneo.
Los números de Santiago este curso son para enmarcar, al completar el calendario de 22 partidos sin la sombra de una derrota. A la notable defensa de los últimos dos torneos, este curso los indómitos sumaron un ataque efectivo que si bien no todas las veces creaba las jugadas más vistosas, convertía los goles necesarios para consumar las victorias o garantizar al menos el empate.
De manera general Santiago de Cuba concluyó la temporada con 15 victorias y siete empates, 40 goles a favor y solo nueve en contra. Además de los 22 partidos invicto de este año, Santiago arrastraba seis de la pasada temporada con los que igualó la cifra de 28 juegos sin conocer la derrota de dos grandes equipos del país, el Villa Clara de 1981 – 82´ y el San Francisco de 1953 – 54´.
El reto para el próximo año podría ser superar la barrera de los 33 del Real Iberia entre 1927 – 28´, aunque existen indicios de que el récord de partidos sin perder lo ostenta el San Francisco de 1957 – 58´ con 38.
A pesar de que los grandes titulares esta temporada fueron para Santiago de Cuba, hay que decir que Camagüey y Ciego de Ávila tuvieron un buen torneo luego de su discreta campaña el pasado curso. Los Miuras subieron de la novena posición en 2016 a la segunda en 2017, en tanto los Tiburones se adueñaron del tercer escalón del podio, tras finalizar en el quinto escaño la temporada anterior.
Camagüey fue el equipo más goleador de la hexagonal final al perforar en 22 ocasiones las metas rivales, mientras su defensa se comportaba a la altura de la mejor del torneo al permitir los mismos ocho goles que la del campeón Santiago de Cuba.
En el orden individual sobresalieron los internacionales Ángel Horta, Yaisniel Nápoles, Duxney Espinosa y Liván Pérez, además de los refuerzos Elier Pozo y Daniel Luis Sáez. Mención aparte para el capitán de los Miuras, Armando Coroneaux, quien con sus ocho goles este año arribó al selecto grupo de futbolistas con 100 o más goles en torneos nacionales.
Después de par de temporadas irregulares, Ciego de Ávila volvió al podio de premiaciones de la mano de su principal figura, Sander “Keko” Fernández. El ariete de Morón firmó 13 goles en 14 partidos para guiar a los Tiburones al tercer lugar y de paso llevarse su tercer título de goleo de manera consecutiva.
Según recoge la historia la hazaña de “Keko” solo la ha logrado el tunero Ramón Núñez, quien con el elenco de Mineros se erigió máximo anotador en los años 1975, 76´ y 77´, aunque solo en este último año con igual cifra de goles que el avileño.
Villa Clara no estuvo a la altura de lo esperado y muchos de sus seguidores manifestaron su descontento con el plantel por el irrespeto de algunos futbolistas a la gran historia del Expreso del Centro. El campeón de 2016 nunca tuvo regularidad en la temporada y con un frente de ataque de selección nacional apenas logró marcar 12 goles en 10 partidos, al tiempo que su defensa permitía 15 perforaciones de los rivales. El cuarto lugar de la clasificación con 12 puntos no satisfizo a la hinchada naranja que espera un cambio de aires en el banquillo para el próximo torneo.
Cienfuegos y Las Tunas pudieron hacer un poco más pero las características de sus plantillas no les daban para pelear por el título.
Los Marineros acabaron quintos con siete unidades al sumar par de victorias, un empate y siete derrotas. El talón de Aquiles del elenco de Frank Pérez Espinosa fue la última línea, pues entre defensas y porteros permitieron 24 anotaciones. Si a eso sumamos la poca efectividad de su ataque, 11 goles en diez partidos, entenderemos sus dificultades para lograr victorias.
Algo muy similar sucedió con los tuneros que cerraron la clasificación de la hexagonal final con seis rayas por sus éxitos sobre Cienfuegos y Villa Clara, este último con cierta polémica por el accionar de los futbolistas villaclareños sobre el campo. En 10 salidas al campo los muchachos de Rewal Ochoa solo anotaron siete goles y permitieron 24 de sus rivales para ser los peores en ataque y defensa de la hexagonal final.
Dicen que lo que mal empieza, mal acaba y así cerró esta primera Liga Nacional de Fútbol, donde cuestiones tan simples como el vestuario y los aditamentos de los futbolistas siguen sin resolverse.
A esto podríamos sumar los problemas organizativos que provocaron la suspensión de un partido en Las Tunas a causa del hospedaje y la realización de un encuentro en Ciego de Ávila con solo dos árbitros. La comunicación no escapó de esta dinámica negativa, pues muchas veces resultó complicado obtener todos los detalles de torneo.
Por si fuera poco, en los últimos días un video donde un árbitro y varios futbolistas se agarran a golpes ha suscitado numerosos comentarios en las redes sociales. Minas fue el escenario del bochornoso suceso que tuvo como protagonistas al internacional santiaguero Marcos Brea y a integrantes del equipo de Las Tunas.
Hasta el momento se desconocen las acciones disciplinarias para los implicados en esa afrenta al fútbol, pero desde esta tribuna rechazamos cualquier acto de violencia en el deporte y sobre todo en el más universal.
Comienza ahora una etapa muerta para los jugadores de Primera, que como única opción para mantenerse en activo hasta la pretemporada de 2018 solo pueden insertarse en los diferentes campeonatos provinciales.
Quizás los más privilegiados este curso sean los futbolistas menores de 23 años, que tras disputar la Liga participarán en el primer torneo de academias del país a jugarse a partir de septiembre.
En próximos trabajos nos acercaremos a este evento, que podría tener una estructura muy similar a la controvertida y desdibujada Liga Nacional de Fútbol de Primera División.

