El nudo gordiano del fútbol español

Este error pudo haber sido enmendado en apenas un segundo por la tecnología de gol fantasma que solo España no utiliza en Europa. (Foto: marca.com)

Este error pudo haber sido enmendado en apenas un segundo por la tecnología de gol fantasma que solo España no utiliza en Europa. (Foto: marca.com)

El fútbol español atraviesa por un momento agridulce en su historia. Por una parte, sus clubes emulan a algunos de los grandes imperios y dominan desde hace años Europa con puño de hierro, lo cual pudiera llevar, acompañado del lujo en las plantillas de los más poderosos en la Liga Santander (que le ha ganado el calificativo de Liga de las Estrellas), a pensar que poseen el mejor torneo del mundo, y sin embargo no es así.

Son varios los argumentos que justifican esta tesis: la competitividad, el estado de los terrenos, el nivel de asistencia, los ingresos por patrocinios, que en ligas como la inglesa o la alemana son superiores. No obstante, existe un detalle, un nudo gordiano que ni siquiera el propio Alejandro Magno hubiese podido resolver con su espada y que en mi opinión es el punto más bajo del certamen ibérico: el arbitraje.

Resulta cuanto menos difícil de creer que en el deporte más seguido en el planeta se haya resistido tanto a la llegada de la tecnología. Otros como el béisbol, el voleibol, el baloncesto o el tenis hace tiempo le abrieron las puertas, para tratar de hacer el juego lo más justo posible.

En el fútbol, los terrenos pueden llegar a tener dimensiones de hasta 120 metros de largo y 90 de ancho y, como norma general, actúan cuatro árbitros: un principal, que debe estar siempre cerca de la acción; dos asistentes en las bandas para cuando sale el balón o existe fuera de juego; y un cuarto, que es el encargado de los cambios, mostrar el tiempo agregado y otras cuestiones. Desde hace un tiempo, algunos torneos también sumaron un juez en cada portería para ayudar al principal.

Sin embargo, el peso de las decisiones recae en una persona, que debe tener unas condiciones físicas excepcionales, pues en lo que algunos jugadores toman un respiro él debe mantenerse a una distancia que, sin interrumpir la fluidez del encuentro, le permita observar todo cuanto acontece.

Para hacer su trabajo más difícil, el juego a veces transcurre a velocidades vertiginosas, y acciones como agarrones, manos en el área, gestos o entradas fuertes no tienen una base concreta en el reglamento y dependen de la subjetividad del árbitro. Me atrevo a afirmar que quizás este sea el deporte más difícil y peligroso de juzgar.

Con todos estos atenuantes, uno pensaría que los organismos rectores del fútbol no pondrían trabas a la tecnología, pero años de corrupción en la Federación de Fútbol Asociado (FIFA) y la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA), con sus ex representantes Joseph Blatter y Michel Platini, resultaron frenos a la introducción de la misma.

España no escapa de este panorama. Recientemente, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, fue llevado a prisión junto con su hijo por múltiples escándalos de abuso de poder, sobornos y otras ilegalidades que han salido a la luz con la Operación Soule.

Según el presidente de la Liga Santander, Javier Tebas, Villar era el elemento que entorpecía la llegada de los adelantos tecnológicos al fútbol español.

Lo cierto es que de las grandes ligas del deporte de las multitudes la española es por largo trecho la de peor arbitraje, y aun así es la única que no tiene instalado ya la tecnología para la detección del gol fantasma, donde el Hawk-Eye es la más popular. Según una información reciente, la causa de ello son los cuatro millones de euros que pide la FIFA por homologar el sistema. Un torneo que genera cientos de millones en ganancias no puede prescindir de cuatro para hacer un poco más justo el juego…curioso.

Múltiples son los escándalos que han acontecido durante años jornada a jornada en terrenos ibéricos, en el mejor de los casos por la miopía o falta de juicio de los colegiados nacionales. El último de ellos, acaecido este fin de semana en el duelo entre el Valencia y el Barcelona, donde un remate de Lionel Messi se le escabulló entre las manos al arquero Neto y picó en plena portería che a una distancia considerable de la raya y en el que ni el principal del encuentro, Iglesias Villanueva, ni su asistente en la línea, vieron lo que 55 mil personas en Mestalla daban por seguro.

En el encuentro Barcelona-Málaga el primer tanto debió haber sido invalidado, pues el balón había cruzado la raya final. (Foto: marca.com)

En el encuentro Barcelona-Málaga el primer tanto debió haber sido invalidado, pues el balón había cruzado la raya final. (Foto: marca.com)

Idéntica situación vivió el conjunto catalán el año pasado contra el Betis con un juez diferente. Cuando le preguntaron al entrenador culé Ernesto Valverde sobre el gol que no pudo cantar su estrella en Valencia, éste recordó con honestidad el tanto anotado por su equipo contra el Málaga hace apenas unas semanas, donde el esférico había abandonado completamente la cancha antes del letal pase de Digne para Deulofeu.

Fueras de juego no marcados, manos claras en el área no vistas, goles legales invalidados, penales no señalados o regalados. Hace unos años también se dio una situación bastante inusual en un Málaga – Barcelona, cuando el principal del encuentro decretó el fin del partido mientras un jugador del cuadro andaluz se quedaba solo contra el portero con el juego empatado.

Seguidores de los dos gigantes de la liga (Real Madrid – Barcelona) protestan cada temporada que los jueces favorecen a uno u otro, pero lo cierto es que el arbitraje es malo para todos, en especial para los conjuntos pequeños.

No obstante, no es solo en la cancha donde se evidencia el mal actuar de los colegiados. En muchas ocasiones los árbitros cometen errores… o mejor dicho, horrores, que pueden ser enmendados y no lo son. Cristiano Ronaldo fue expulsado en el encuentro de ida de la Supercopa de España por una segunda tarjeta amarilla (la primera fue clara), tras tropezar en el área con un defensor azulgrana, que si bien no era digna de pena máxima, tampoco ameritaba la amonestación.

Luego de esa acción, el atacante luso empujó injustificadamente al colegiado y recibió, también de forma correcta, cinco partidos de sanción; sin embargo, la tarjeta que originó el altercado debió haber sido retirada y con ella un partido del castigo por lo evidente del error, pero ninguna de las organizaciones encargadas de analizar este hecho lo hizo. Esto es una práctica común en la Liga de las Estrellas.

Para que se tenga una idea de la percepción de los españoles sobre sus árbitros, en una encuesta recientemente publicada por el sitio digital del diario Marca y que ya supera los 40 mil votos, de los 20 colegiados de primera división apenas uno (Alberola Rojas) recibe una nota de bien, al resto los consideran suspensos.

La "Mano de Dios" en el gol de Maradona contra Inglaterra en el mundial de 1986 es una de las polémicas arbitrales más famosas de la historia. (Foto: ole.com.ar)

La “Mano de Dios” en el gol de Maradona contra Inglaterra en el mundial de 1986 es una de las polémicas arbitrales más famosas de la historia. (Foto: ole.com.ar)

No sería justo crucificar ahora solamente a los jueces españoles. Errores graves como la mano de Maradona en el mundial de 1986 contra Inglaterra, la de Thierry Henry contra Irlanda en un repechaje o el juego de España contra Corea del Sur en el 2002, son algunos ejemplos de acciones que pudieron cambiar el destino final de esos torneos.

Más recientemente, en la pasada edición de la Liga de Campeones dos encuentros (Barcelona-PSG/Real Madrid-Bayern Múnich) se vieron manchados por desastrosos arbitrajes que pudieron cambiar todo el panorama competitivo. Quizás la historia hubiese sido distinta con el VAR.

El Video Asisstance Referee (VAR) o videoarbitraje es un sistema que ya se está utilizando en varios torneos por el mundo, y en Europa ya es un hecho en la liga alemana y la italiana. La FIFA pretende que esta tecnología sea empleada en la Copa del Mundo que tendrá lugar en Rusia, en el verano de 2018.

No todo ha sido color de rosa con el VAR, pues a pesar de la asistencia del video aún se cometen deslices y los “puristas” del fútbol se quejan de la lentitud del proceso; pero lo cierto es que, aún por perfeccionarse, el mismo disminuye considerablemente el margen de error y hace a este deporte bastante más justo. Por esta razón llegó para quedarse.

Por suerte no todo está perdido. Después del reclamo de jugadores, clubes y afición, al fin estas voces fueron escuchadas y el videoarbitraje llegará la próxima temporada a España.

Hay quien dice que el fútbol necesita de polémica y yo estoy seguro de que esta no dejará de existir, los errores se van a seguir cometiendo (somos humanos), aunque en menor medida, solo que esta vez existirán mejores argumentos para juzgar la actuación de un colegiado. No obstante, esto debe venir aparejado de cambios en el reglamento que minimicen el uso de la subjetividad, para evitar también los fallos de criterio. Solo resta esperar para saber si la tecnología será capaz de resolver ese problema que tiene por nombre: arbitraje.

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