¿Cómo puede valorarse la actuación del futsal cubano en el torneo regional?

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Cuba finalizó en el cuarto puesto en el torneo de clubes de Concacaf. Foto: Osmany Torres.

Hace unos días finalizó en Tegucigalpa, Honduras, la segunda edición del Torneo de Clubes de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), donde la selección cubana finalizó en el cuarto lugar.

El plantel antillano no pudo imponerse al Élite Futsal de Estados Unidos en semifinales (1×2) y tampoco logró batir al Soyapango de El Salvador –empató 4×4 en el tiempo regular y cedió 5×4 en penales— en la discusión del bronce, para regresar a La Habana con el mismo resultado de su primera incursión en este tipo de certámenes.

La actuación del elenco conducido por Clemente Reinoso ha generado numerosas reacciones en los círculos futboleros de la nación. Mientras unos consideran el resultado “una vergüenza”, otros señalan que “con el equipo que se llevó bastante bien salieron las cosas”.

Los primeros sustentan su fuerte criterio en el hecho de que la selección nacional no pudo “con clubes de países que están comenzando el futsal”. En tanto los segundos hacen referencia a la conformación del equipo donde primaba “la inexperiencia y la falta de rodaje competitivo”.

Y es que tras la divulgación de los doce jugadores al evento se desató la polémica al quedar fuera del plantel futbolistas experimentados como Ronald Egozcue, Luis Junior Portal y Reinier Socarrás. A estos se sumaron los “castigados” Reinier Fiallo, Jhonet Stalin Martínez y Brenieth Suárez, quienes en el mundial de Colombia 2016 desencadenaron la operación “deshabanización” (retirar a algunos citadinos del elenco criollo) de la selección nacional impulsada por el comisionado nacional René Pérez y el Jefe del Proyecto de Futsal en la Isla Antonio Garcés.

Con apenas una semana de entrenamiento, el renovado conjunto de Reinoso debutó en el certamen con un éxito de 7×4 sobre el  Sidekicks de México. Los mundialistas Andy Baquero y Sandy Domínguez fueron los más sobresalientes por Cuba en el debut.

La primera derrota de los cubanos en la justa se produjo en la segunda jornada ante el Grupo Line de Costa Rica. Los ticos fueron superiores en todos los aspectos de juego, pero a diferencia de lo sucedido en la primera edición (8×1 frente al Borussia) el seleccionado nacional no terminó goleado. En el 5×3 final volvió a destacar el mundialista Baquero con su tercer tanto en la lid, mientras Daniel Hernández y Karel Mariño también se hacían presentes en el marcador.

Un empate a cuatro goles en la tercera jornada del grupo clasificatorio B frente al Sporting Outlaws FC de Canadá y la derrota del 8×10 del Sidekicks ante el Grupo Line dieron al seleccionado nacional su clasificación a la siguiente ronda.

Los goles de Karel Mariño, Dagoberto Quesada, Lázaro Peña y Andy Baquero, que pusieron a Cuba en semifinales como segundo lugar de la llave B, obligaron a los directivos del fútbol nacional a cambiar los boletos aéreos para el regreso del equipo a La Habana.

Esos mismos personajes que en público defendían la conformación del plantel y hablaban de la calidad de sus integrantes, en privado reconocían sus limitaciones y realizaban las diligencias pertinentes para evitar una estancia prolongada del seleccionado en la sede del evento.

La derrota 1×2 en semifinales contra el Élite Futsal de Estados Unidos no sorprendió, pues los norteños venían de ganar su llave clasificatoria y Cuba le anotó en 40 minutos la misma cantidad de goles que en sus tres encuentros del grupo A.

A pesar de que el único disparo en llegar al fondo de las redes fue el de Lázaro Peña, los criollos llevaron peligro a la valla norteña y vendieron caro el pasaje a la final del torneo.

La última presentación de los cubanos en la cancha de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco de Morazán de Tegucigalpa fue ante el Soyapango, que llegó a estar 3×0 por delante en el marcador.

Sin embargo, los conducidos por Clemente Reinoso tiraron de orgullo y con goles de Karel Mariño, Andy Baquero y Dagoberto Quesada (anotó en dos ocasiones) mandaron el choque a la definición por penales, tras el 4×4 en tiempo reglamentario.

El holguinero Mariño fallaría desde el punto penal y decretaría la suerte de Cuba en un torneo donde sus prestaciones crecieron con el avance de los partidos. Un cuarto lugar que sorprendió a unos y molestó a otros, pero que sin dudas fue el mejor resultado posible para un equipo confeccionado a la carrera.

Por más que les pueda doler a algunos, el futsal no atraviesa su mejor momento en el país y no parece existir una estrategia a mediano plazo para modificar la dinámica actual. La evolución normal de la vida no acaba de llegar a esta disciplina que ha tapado sus actuales carencias con la clasificación mundialista de 2016.

Si bien la modalidad se ha masificado por toda la isla y en cada torneo nacional se aprecian muchas caras jóvenes que garantizan el futuro del deporte, la cantidad de partidos de primer nivel que juegan nuestros futsalistas es mínima.

El futsal cubano se ha ganado un mejor trato de los directivos del fútbol insular, que en vez de respaldar a la modalidad con mayor presencia en mundiales, parecieran dejarla a su propia suerte para luego exigir mejores resultados.

Por eso más allá de alabar o criticar el resultado alcanzado en Tegucigalpa, consideramos que lo más importante sería impulsar un movimiento que tenga como base la inserción del futsal en la pirámide del alto rendimiento cubano y una transformación radical de las competiciones a nivel nacional.

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