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La muerte que está en todos. La muerte necesaria espera sin apuros, con paciencia inigualable. Espera por nosotros cada día. Lo sabemos, estamos conscientes de que está ahí acechando, dispuesta a realizar su función, cuando hayamos cumplido la obra de la vida.
Pero, cuan cruel e injusta es cuando arranca un árbol fuerte y bello, que aún quiere crecer y lo vemos florecer cada primavera y dar luz y sombra y cobijar como nadie un bello amor correspondido.
No la esperábamos, nadie la esperaba, nos sorprendió a todos, llegó sin avisar, sin saber cómo, ni por qué, para privarnos de una hermosa criatura, de una hermana, de una gran amiga, de una trabajadora querida por todos, porque en ella estaba lo más valioso de una persona: la ternura, el amor, la sinceridad y su altruismo sin límites.
Entonces, ¿qué pasó, qué falló, por qué se nos adelantó la muerte? ¿Por qué esa maldita sombra sobre tanta gente?
El amor es como un ruego de solidaridad humana, llega, te toca a la puerta y cuando encuentra aposento seguro, se refugia en su seno en busca de respuesta, de reciprocidad. Porque quien más la quería sigue entre nosotros, y sentirá por siempre en su alma y corazón tu inesperada partida, cuando aún te quedaba mucho por vivir y dar.
La muerte que está en todos. Esa muerte injusta y cruel, muy cruel que te arrancó de nuestros corazones. Su implacable función no tuvo compasión y se llevó a quien no quería partir.
La implacable te llevó consigo sin importarle qué daño le haría a los que dejabas detrás, personas que te amaron, respetaron y admiraron tanto que solo les queda el aliento de desahogar lágrimas por tu inoportuna partida de la mano de esa malvada, la muerte.
Al salir de nuestras vidas dejas amigos que lloraron desde el primer momento al saber tu estado, y que ayer cuando te dábamos el último adiós sentían en sus mentes la injusticia de la muerte, que nos arrebató un bello árbol que crecía feliz junto a una sombra segura.
Para ti nuestro eterno recuerdo, el agradecimiento a la vida por darnos la oportunidad de habernos conocido, y para quien hizo del periodismo su vida, el mensaje de consuelo y amor de quien te quiere hoy aún mucho más.
La muerte, la injusta muerte se llevó tu flor, y conserva para siempre los recuerdos de un amor inolvidable. |