
Silva siempre está dispuesta a competir y superar sus límites, tal y como hizo ahora en Barranquilla, donde quebró nuevamente el récord de los juegos regionales con 4,70 metros, válidos para el oro. Foto: Internet.
Yarisley Silva, ¡cómo me alegra tu victoria en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018! Llegaste como favorita a la lid y certificaste tu calidad.
Había mostrado recientemente un avance prometedor cuando superó la varilla a 4.80 metros en Europa. Ah, muchas personas arribaron a tierras cafeteras con gran palmarés y se arrugaron, pero eso no ocurre contigo.
El deporte no es únicamente ciencia y técnicas aplicadas, condiciones naturales o esculpidas diariamente en el entrenamiento. A la misma altura debe andar el coraje. Sin eso, no se es temible ni en el dominó. Tú lo has mostrado más allá del ámbito del músculo.
Derrotaste primero las adversidades que aparecen por cualquier esquina cuando uno menos las esperas. Las incomprensiones también golpearon. Hacia adelante luego de ser más humana que atleta. Creciste ante mí.
Tuviste el apoyo necesario desde tus guías. Hallaste el camino. Que ladren los perros, que aúllen los lobos. Sin amilanarte, ascendías.
Apostillas de un texto anterior
Hace dos años escribí sobre ella en esta página web y ahora recuerdo varias de aquellas reflexiones: “No voy a negar que sufrí cuando Yarisley Silva derribó la varilla aquella tercera vez durante su batallar en Río de Janeiro 2016, y debió despedirse de sus sueños de llevar su subtítulo olímpico de Londres 2012 a escalón dorado. Pero si a esta altura ella la vencía fácil, si tiene para más, si ella nos ha acostumbrado. Mente y pecho latiendo apresurados aunque el resultado no me sorprendió. Había puesto mis anhelos por encima de la lógica”.
Fidel Castro, me ayudó a repeler algunas opiniones injustas, con su pensamiento: “A nuestros atletas no solo hay que aplaudirlos cuando vienen con medallas de oro, hay que recibirlos con afecto de hermano, hay que recibirlos como cuando obtienen una victoria” (28 de septiembre del 2000).
Recuerden. Año 2016. El accidente del novio de la Silva. Renuncia a la gira por Europa y regresa para estar al lado del amado en momentos tan difíciles. El egoísmo no la manchó. El mejor salto no lo consiguió con la garrocha.
Aseguré entonces y lo mantengo: “…poemas escribirá Yarisley en próximas competencias. Los empezará a crear desde las prácticas cotidianas, guiada por el saber de su colectivo de entrenadores, los médicos, el psicólogo. Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, diversos certámenes leerán sus versos deportivos, y cuando llegue la magna cita de Tokio 2020, la rima será maravillosa.
Retrospectiva
Silva deseó ser bailarina, pero a los 8 años vino la frustración: demasiado peso, poca estatura, le dijeron, y se despidió del ballet. Probó en la música. Sin habilidades para el piano. Otra laceración.
Hacia el atletismo. Se enamora del salto con pértiga. No complace enseguida. Muy gorda, demasiado bajita, decían. Se había encontrado en esa especialidad, nada la hizo desistir.
La pinareña de 1,65 metros, 61 kilogramos y 31 años de edad, seleccionó su rumbo en la garrocha desde los 13.
Poco brillo en el sector estudiantil y en el Campeonato Mundial Juvenil de Beijing 2006. Tampoco convenció plenamente con el premio plateado en los Juegos Centroamericanos de Cartagena de Indias 2006, por debajo de una coterránea, Maryoris Sánchez, oro con 4.10 por 3.95 de la Silva.
Luego vino el bronce en la cita continental de Río de Janeiro 2007 con 4.30, detrás de la brasileña Fabiana Murer (4.60) y la norteamericana April Steiner (4.40). Su rápida eliminación en los Juegos de Beijing 2008 (4.15), cosecha rica para los descreídos.
Pero les hará tragar esa falta de fe en la justa de atletismo del subcontinente La Habana 2009, con oro y 4.40, y después en el Mundial Daegu 2011, donde alcanza el quinto peldaño con 4.70 y quiebra la marca nacional.
Noquea: subcampeona en Londres 2012 con 4.75, solo sobrepasada por la estadounidense Jennifer Suhr con igual resultado; la nuestra falló en una ocasión. Lanzan al tercer peldaño a la más destacada de todos los tiempos en la especialidad, la rusa Yelena Isinbayeba (4.71).
De ahí en adelante, Yarisley Silva se ganó para siempre a multitud de admiradores en Cuba y en tierras foráneas. Impresionaba más allá de los triunfos: su forma de batirse conquistaba los corazones.
La cubana fue tercera en el Mundial de Moscú, agosto de 2013 (4.82); oro en Pekín 2015(4.90), con Fabiana (4.85) y la griega Nikola Kriakopoúlou (4.80) como las más cercanas; oro en el Mundial Bajo Techo Sopot 2014 (4.70); as de los Juegos Panamericanos en Guadalajara 2011 (4.75), con marca para el clásico y por delante de la Murer, segunda con 4.70.
Otra dorada llega en el certamen multideportivo del continente en Toronto 2015 (4.85, rompe su propio récord); y por fin logra el cetro los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014, con 4.60.
Hay más, mucho más, porque siempre está dispuesta a competir y superar sus límites, tal y como hizo ahora en Barranquilla, donde quebró nuevamente su cota de los juegos regionales con 4,70 metros, válidos para el oro.
Gracias Yarisley, por este regalo que ofreciste a tu pueblo que tanto te ama y necesita de estas victorias, tan robustecedoras de la autoestima y la cubanía.
