Jossimar Calvo, elogios para un campeón

Jossimar Calvo compitió en Barranquilla a solo unos días del fallecimiento de su madre, a quien dedicó sus lauros. Foto: Internet.

¿Qué le pasa al gimnasta colombiano Jossimar Calvo? A pesar de su medalla de oro por equipos en Barranquilla 2018, uno de los favoritos en la gimnasia artística anda de mal en peor en la lid de máximos acumuladores.

El rostro del multimedallista mundial refleja dudas, indecisión, agobio. El fracaso continuo lo obliga a retirarse de este combate para concentrarse en la final por especialidades.

Hubo deportividad en los abrazos dados por los rivales cubanos y después de recibir el gesto solidario, el joven se retira con paso lento.

Quien ama el deporte, desde la base hasta el alto rendimiento, ver caer a un competidor así, le duele. Cuando el derrotado está entre los grandes, el sufrimiento golpea profundo. Ni siquiera los alejados de estas lides quedan indiferentes ante el hecho.

De pronto, el misterio es develado: la madre del muchacho murió cuatro días antes del inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Cuando el contendiente regresa, hay aplausos para él, en cada pecho de los seres  humanos honestos seguidores del certamen.

No significa situarnos de espaldas a los representantes cubanos. Es más, en el caso de Cuba, les vamos a reconocer más aún las victorias porque la conquistarán ante un rival de gran nivel. Confiamos en ellos. Saben crecerse. Así fue.

En el corazón de este periodista hubo espacio para el amor a este retorno que significó otras preseas máximas para el colombiano. Dejemos de lado, por ahora, el disgusto causado por la actitud de algunos jueces de buscar más fallas de las existentes en los desempeños de los cubanos, y colocarse una venda ante las imperfecciones de los otros.

No lo duden, la politiquería, los intereses económicos y de clase asoman los torneos del músculo. Y la culpa no es de los deportistas, nunca lo será.

No es la primera vez que aparecen estos latigazos, que no se limitan a la gimnasia artística. Pregúntenle a boxeadores, judocas, karatecas… Pero en  nosotros no pueden caber rencores y venganzas al actuar. Ni siquiera en el pensamiento. Que la maldad no nos atrape. El chovinismo y la impiedad tienen  mucho de infamia.

Hubiera querido, como cualquier cubano verdadero, que los gimnastas de la Isla arrasaran, más allá de que los lauros obtenidos los encumbraron al sitial de honor por naciones. Pero tampoco puedo negar cierta dulzura presente en mi alma cuando, en buena lid, Jossimar Calvo logró otros premios dorados en los aparatos.

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