
Daña mucho pronosticar sobre bases débiles, sin un estudio riguroso de los rivales y las condiciones actuales del deporte cubano. Foto: Calixto N. Llanes.
Los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018 ya son historia. De los triunfos y reveses —los nuestros en la primera línea— hay que extraer la esencia sin dejarse ganar por el derrotismo o las loas exageradas.
Luego, llega la hora de tomar medidas, realizar cambios, a partir del análisis y las experiencias sacadas.
Cuidado: no es primera vez que los cantos desmedidos o el pesimismo tratan de imponer su equivocado andar. El examen debe efectuarse con el corazón ardiendo y el cerebro frío.
La objetividad, quiérase o no, siempre pasa por el tamiz de la subjetividad. Si el apasionamiento nos ciega, confundimos deseos con realidades, Dicho desliz acarrea frustraciones, incomprensiones, dolores.
Daña mucho pronosticar sobre bases débiles, sin un estudio riguroso de los rivales y las condiciones propias.
Eso ha ocurrido en relación con el certamen escenificado en la ciudad colombiana de Barranquilla. Que las alas de la ensoñación nunca nos separen los pies de la tierra.
Reflexiones que iluminan
Fidel Castro lo había advertido cuando la euforia por los triunfos nos lesionaba y el feo rostro del “campeonismo” crecía y dañaba la masividad y la misión fundamental de la cultura física.
Aquellas claras previsiones las he citado desde hace varios años y, más reciente, al calor del mencionado certamen. Estimo necesario volver a hacerlo, y agregar otros pensamientos del creador de nuestro movimiento deportivo relacionados con el sector.
La Mayor de las Antillas dio la clarinada. Su ejemplo en el ámbito brindó impulso a varias naciones del mundo. “Con la marcha del tiempo, los países latinoamericanos tendrán las mismas condiciones que tenemos hoy en Cuba para el deporte. Los éxitos de Cuba en el deporte han despertado una cierta emulación en los demás países latinoamericanos. Cuba ha hecho posible no solo el triunfo de Cuba, ha hecho posible que los países de América Latina, juntos, tengan hoy muchas más medallas que Estados Unidos (…)” (14 de agosto de 1971).
“Ellos descuidaban (los norteamericanos) a los amateurs, porque los ganaban con un equipo mediocre y fue precisamente el desarrollo del béisbol en Cuba el que dio lugar a que ellos tomaran en cuenta ese problema y empezaran a tomar muy en serio el problema de sus equipos (…)” (27 de septiembre de 1969).
El Comandante en Jefe también avisó: “Las competencias serán cada vez más duras y, que por lo tanto, para mantener el lugar que ocupamos hoy y superarlo, será necesario un esfuerzo sostenido, intensivo y de una creciente calidad. No dormirnos en los laureles es lo primero que tenemos que pensar a la hora de celebrar nuestras victorias. Las burguesías gobernantes de muchos de esos países de América Latina, van a tratar de inventar algo para ver cómo mejoran en el deporte. Esto quiere decir que las competencias van a ser cada vez más reñidas…” (27 de octubre de 1973).
Continuará…
