
Paseo de la Alameda de Paula, en La Habana. Foto: Oficina del Historiador de La Habana.
La capital cubana lucirá, en el año de su aniversario 500, una imagen renovada en muchas de sus áreas, gracias a la Oficina del Historiador de La Habana (OHCH).
Esta emblemática institución abrió en 1992 la escuela de taller Gaspar Melchor de Jovellanos.
Sus aulas tenían el objetivo de crear fuerza calificada, capaz de detener la mano inexorable del tiempo y propiciar, a su vez, que se mantuvieran vivos oficios tradicionales que se requieren para la restauración de edificios con valor patrimonial.
Además, constituyó una alternativa atractiva para jóvenes entre 18 y 25 años sin vínculos en el estudio o el trabajo.
El doctor Eusebio Leal Spengler, director de la OHCH, expresó con motivo de la inauguración del centro docente que “La vieja Habana podrá convertirse en un laboratorio de ideas, donde experimentaríamos la formación integral de varias generaciones de cubanos”.
Edificaciones emblemáticas como la Catedral de La Habana, el Teatro Martí, el Capitolio Nacional de Cuba, entre otras, deben su esplendor a la intervención de los jóvenes formados en esta entidad.
Ellos, formados en Albañilería, Arqueología, Carpintería, Cantería, Electricidad, Forja, Jardinería, así como otras especialidades que existían en la época de la colonia, contribuyen a que podamos pasear en el tiempo al recorrer calles como Oficios, Obispo o Mercaderes.
Asimismo, quienes visitan la ciudad pueden disfrutar de la Alameda de Paula o la Plaza Vieja, joyas devueltas a esta urbe que se resiste a perder su belleza.
La arquitecta Perla Rosa Rosales, directora general adjunta de la OHCH, comenta acerca de esta obra.
En la actualidad, la Escuela de Taller Gaspar Melchor de Jovellanos tiene tres sedes permanentes, una de estas es el edificio sito en calle Teniente Rey número 15, entre Oficios y Mercaderes, en el municipio La Habana Vieja.
Desde su fundación hasta el día de hoy, en la institución educacional se han graduado más de dos mil estudiantes en 14 especialidades, con un nivel técnico alcanzado que permite intercambiar experiencias con personal de otros centros de igual perfil.
Igualmente, es meritorio destacar que incluso apoya el trabajo de aquellos que lo requieran, mediante el adiestramiento de profesores y alumnos, como es el caso de las escuelas de taller de Santiago de Cuba, Trinidad, Camagüey y Cienfuegos.
La Habana llegará a noviembre renovada para festejar con todos los cubanos la victoria de su estadía a pesar del tiempo y de los eventos meteorológicos, porque desde la obra más pequeña se ha tenido la intención de hacer por ella lo más grande.
