La historia de Cuba vista a través de sus monedas, medallas y billetes

Muestra del Museo Numismático. Foto: Cubarte/Habana Radio.

Muestra del Museo Numismático. Foto: Cubarte/Habana Radio.

El Museo Numismático se encuentra situado en un edificio construido en 1915 en la populosa calle Obispo, del municipio de la Habana Vieja.

Esta edificación, que conserva la excelente factura arquitectónica de su fachada, se incluye entre los ejemplos significativos de la tipología bancaria de los primeros 20 años del pasado siglo.

Surge como institución cultural el 11 de diciembre de 1975, por iniciativa de Raúl León Torras, entonces ministro-presidente de ese organismo.

Cuenta con tres salas expositivas y una colección que contempla más de 160 mil piezas representativas de cada uno de los continentes. Además, presta servicios de biblioteca especializada, de experto en tasaciones y visitas dirigidas.

Resulta interesante que a través de las monedas, medallas y billetes que en él se exhiben se pueden conocer los acontecimientos más importantes que forman parte de la historia de la nación cubana.

La Sala Transitoria es un área dedicada a exposiciones con un tiempo de duración que puede llegar hasta mes y medio. Los temas tratan fundamentalmente sobre la celebración de acontecimientos históricos, fechas señaladas o temáticas específicas de la numismática. También brinda la posibilidad a los coleccionistas privados de exhibir sus piezas.

En la sala de las medallas, dispuesta por etapas históricas, se pueden apreciar las de Proclamación y Jura, así como, el actual Sistema de Condecoraciones y las que conciernen a la Oficina del Historiador de La Habana.

El nuevo Museo Numismático cuenta con dos niveles para el uso público. El primero está dedicado a la Sala Medallística (reservada a piezas conmemorativas, emitidas durante las etapas de la colonia, la república y la Revolución), además de contar con el pequeño espacio para muestras transitorias.

La Sala de Circulante Monetario, destinada a las monedas y billetes desde el mundo antiguo hasta los momentos actuales, está organizada por etapas; así vemos la llegada de la moneda del siglo VII antes de nuestra era e incluye, asimismo, las correspondientes a los reyes Católicos.

En el periodo colonial de la numismática cubana sobresalen como piezas excepcionales los billetes de la República de Cuba en Armas (monedas y billetes) que datan de 1869.

Su importancia radica en que, con esta emisión, Carlos Manuel de Céspedes quería dotar a la naciente República de dinero propio, como un atributo más de soberanía.

El valor agregado a estos primeros billetes cubanos se los confiere el hecho de que llevan la firma del Padre de la Patria.

La medallística de esta etapa se caracteriza por piezas que recogen hechos destacados, junto a órdenes y condecoraciones españolas portadas por la aristocracia y el ejército de la Isla.

La de la República, que se inició con ella en 1902, versó sobre diversos temas; en este período se destacaron la Medalla de los Veteranos a Máximo Gómez; la Medalla de la Independencia, conferida a miembros del extinto Ejército Libertador, y en 1913 la Medalla de la Emigración, primera pieza numismática en que aparece la imagen de José Martí.

A partir de 1909 fueron creadas órdenes y condecoraciones, entre las que se cuentan la Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Céspedes, la Orden de Honor y Mérito de la Cruz Roja, la Orden del Mérito Militar y la Orden del Mérito Naval.

Entre ellas, se distingue la Orden Carlos Manuel de Céspedes, la más alta condecoración que, en distintos grados, otorgaba el Estado cubano y que, en su momento, fue conferida a personalidades de relevancia tales como Alicia Alonso, Antonio Sánchez de Bustamante y Jorge Mañach.

Correspondientes a este período histórico, están también las medallas especiales dedicadas al centenario del natalicio del Apóstol (1953) y las dedicadas a los emigrados revolucionarios cubanos.

Al triunfo de la Revolución, el comandante Ernesto “Che” Guevara asumió la presidencia del Banco Nacional de Cuba. En 1961 se estableció el canje obligatorio de los billetes hasta ese momento en circulación, por los de la nueva emisión que en su diseño mostraban la firma del presidente del Banco.

Otros espacios acogen las piezas de la Revolución hasta que se instaurara el Sistema de Condecoraciones de la República de Cuba que, entre las más importantes, incluye la Orden José Martí y la de Héroe de la República de Cuba.

Un lugar significativo está asignado al sistema de medallas de la Oficina del Historiador de la ciudad que, acuñadas en oro, plata y cobre patinados, refleja la obra restauradora del centro histórico de la Habana Vieja.

Estas emisiones comenzaron en 1973 y, desde entonces, se ha ido incrementando una colección de alto valor numismático y artístico cuyo tema central son las instituciones, personalidades y grupos sociales que se han distinguido por su aporte al acervo cultural de la urbe desde sus orígenes, y al proceso de restauración y el renacer económico, político y espiritual que entraña. Han sido acuñadas en la Casa de la Moneda de Cuba desde su fundación.

En esta sala se encuentran, entre otras piezas, la Real y Distinguida Orden Americana de Isabel la Católica y la Cruz de la Orden de Santiago. También pueden apreciarse las dos medallas posbélicas, españolas e inglesas, relacionadas con la toma de La Habana por los ingleses en 1762.

Es igualmente interesante la medalla dedicada a conmemorar el fin del bloqueo estadounidense sobre la isla en 1898.

Se trata, sin dudas, de un lugar interesante para visitar, sobre todo, para los más jóvenes, quienes descubrirán la historia del país a través de sus monedas, medallas y billetes.

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