
Balneario de Santa María del Rosario, en el municipio Cotorro. Foto: Gisela Rodríguez Salgado/Radio COCO.
La prodigiosidad de las aguas minero-medicinales del Balneario de Santa María del Rosario, en el municipio Cotorro, fue descubierta por esclavos de la dotación del I Conde de Casa Bayona, José Bayona y Chacón y Calvo, en el lejano 1732.
Según historiadores, el propio Conde Casa Bayona, quien padecía de una enfermedad reumática, solo encontraba alivio al sumergirse en las curativas aguas provenientes de los manantiales existentes en el lugar.
También crónicas de la época, como las publicadas por la Escuela Española de Medicina, hacían alusión a las bondades de las aguas subterráneas que emanan a borbotones en el mágico sitio.
Y es que las propiedades curativas de los manantiales que coronaban y desbordaban la meseta, irrigando la verde geografía, fueron bien apreciadas desde los primeros años de la fundación de la Villa de Santa María del Rosario.
Según el doctor Roberto Hernández Li, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, con más de 30 años de servicio en el centro, “las pechinas de la Iglesia de Santa María del Rosario, conocida como la Catedral de los Campos de Cuba, muestran cuando los esclavos trasladaban las aguas hasta la residencia del Conde en la plaza, para hacerle los concebidos baños que le permitieron curar su dolencia”.
Los beneficiosos efectos de estas aguas subterráneas para el tratamiento de los padecimientos osteoarticulares, como el reumatismo, muy pronto traspasaron las fronteras de la ciudad y hasta cruzaron los mares, con la presencia en la villa de asiduos visitantes provenientes de la metrópoli española.
Con el desarrollo de los conocimientos médicos y la ciencia

Doctor Roberto Hernández Li, especialista en Medicina Física y Rehabilitación en el centro. Foto: Gisela Rodríguez Salgado/Radio COCO.
El especialista en Medicina Física y Rehabilitación, doctor Roberto Hernández Li, aseveró que los nuevos descubrimientos científicos detectaron otras patologías en los pacientes, como enfermedades en la piel, principalmente la dermatitis ocupacional de tipo alérgica -totalmente desconocida en la época-, y las inflamatorias del sistema ostemioarticular, entre otras.
Entre las propiedades curativas de las aguas de esta entidad habanera están sus potencialidades para el intercambio de sales con el organismo y para el mejoramiento de la piel, pues le propician descanso, sanidad y hacen que trabaje como es debido; con un intercambio adecuado de electrolitos y líquidos la pueda atravesar.
A las puertas del medio milenio de la fundación de La Habana
Hoy cuando los capitalinos se aprestan a celebrar el medio milenio de la ciudad, los vecinos de la demarcación se enorgullecen de contar con este tipo de entidad, totalmente remozada y con una amplia cartera de servicios a sólo 20 minutos del centro de la urbe.
Después de su reparación, calculada en cinco millones de pesos, la instalación posee varias áreas de servicio, como las consultas de medicina general e integral, natural y tradicional y las 20 bañeras para el tratamiento terapéutico, terapia floral, eletroacupuntura, homeoterapia, peloideterapia, la de dermatología general y fisioterapia, obesidad, tabaquismo, fango medicinal y asmabronquial, entre otras.
Entre el 2000 y el 2016 fueron atendidos en el balneario más 216 mil pacientes y se aplicaron más de 421 mil técnicas, lo que da la medida de la demanda de una institución como esta, única en la capital cubana.
Además, resalta los atributos de una comunidad en crecimiento, donde convergen de manera armónica el urbanismo y la vegetación, siempre irrigados por las trasparentes y sulfurosas aguas de sus manantiales, patrimonio que debemos preservar como un regalo de la naturaleza a La Habana, que el próximo 16 de noviembre arribará a sus 500 años.
Más detalles los podrá escuchar en el siguiente audio.
