
Foto: Gilberto González García
Comenzó el mes de noviembre, a partir del cual y hasta diciembre del 2019 se extenderán las actividades con motivo de los 500 años de La Habana.
Aunque ya se ha venido trabajando en ese aniversario con anticipación, es por estas fechas que ha tomado más calor el tema, cuando va restando ya menos tiempo.
Han sido convocados todos a “hacer por La Habana, lo más grande”; y la ciudad lo merece no solo por el medio milenio, sino también porque el territorio demandaba ya un movimiento gigante a favor de estos dominios.
Sumado el pueblo a la convocatoria de contribuir a una localidad más acogedora, solo así se podrá avanzar con celeridad en los más de 365 días que restan para la llegada del esperado acontecimiento.
Más allá de que se hable de dotar al destino de nuevos hoteles y otras instalaciones afines para la industria del ocio, este sector es uno más de la economía y la sociedad en general instada a trabajar, codo a codo, por lo mucho que hay que emprender y merece tener la capital de todos los cubanos.
A tono con nuevos métodos de las principales autoridades -encabezadas por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel-, los problemas son tocados con las manos, se acude a los lugares, se comparte con la gente, escuchan sus criterios y luego en reuniones con los dirigentes de las esferas se toman decisiones, asignan y puntualizan tareas, que son minuciosamente chequeadas.
Se busca así ir a cada rincón que lo merezca, más que un reto, un gran desafío, pues se acumulan muchos años y muchas más problemáticas.
Sin perder de vista realidades palpables como el bloqueo, los fenómenos hidro-meteorológicos que nos han azotado y otros de corte subjetivo como la desidia, indisciplinas sociales y falta de sistematicidad en el seguimiento de las cuestiones, los 500 años de la villa de San Cristóbal van camino de demostrar que son más que un mero suceso en el venidero calendario.
Son revisados los temas de la vivienda, el transporte público, la industria alimenticia, la agricultura, la recogida de basura, la higienización, los salideros, el deterioro que presentan calles y aceras, la modernización del alumbrado público y el embellecimiento de los entornos no solo de los municipios más céntricos, sino también de los periféricos, que reclaman de mayor atención.
Tarea titánica ha de ser esta cuando se quiere llegar a las arterias de localidades más distantes del centro citadino y donde las reformas urgen; qué decir, por solo poner dos ejemplos, de la todavía conocida como calle Montes y la Calzada de 10 de Octubre, donde las imágenes dejan mucho que desear y que el Grupo Gubernamental de Apoyo a la capital cubana conoce.
La provincia y sus habitantes tienen ahora más que nunca la oportunidad de involucrarse de lleno en este movimiento, que excederá con creces al 16 de noviembre del 2019, porque tamaña faena no se puede reducir únicamente a tal fecha.
Para entonces un grupo de obras estarán, otras andarán en marcha y otras tantas formarán parte de cronogramas previstos.
Nadie puede sentirse ajeno a la efeméride y sus exigencias; y solo sumando fuerzas cada vez más se logrará que los cinco siglos de esta icónica urbe, pasen a la historia como una batalla colectiva, cual un ejército va a levantar sus banderas tras la victoria.
“Hacer por La Habana, lo más grande” constituye una frase que encierra mucho: esfuerzo, colectivismo, entrega, trabajo sin horarios, calidad en los emprendimientos y no cejar en los propósitos.
Esta, calificada como Ciudad Maravilla, preferida por turistas de las más disímiles nacionalidades, escogida por los cruceros de las más importantes navieras internacionales, merece seguir trascendiendo por sus habitantes y paisajes, tanto del malecón, como de los barrios extramuros, donde habita la esencia del cubano, esa que nos hace siempre atractivos y diferentes.
Por: Luz Marina Fornieles Sánchez
Tomado de: Agencia Cubana de Noticias (ACN)
