El Castillo de la Real Fuerza

La Real Fuerza es un regular cuadrilátero de poco más de 30 metros de lado

La Real Fuerza es un regular cuadrilátero de poco más de 30 metros de lado

Tras la destrucción en 1555, por el corsario francés Jacques de Sores, de la primera y única fortaleza de La Habana en aquel entonces, La Fuerza, quedó reconocida la necesidad de una fortificación más amplia y sólida.

En un escrito elevado a la Corona Española en 1553, por el alcaide de ese reducto, Juan de Lobera, llamaba la atención si una nueva fortaleza se debía construir en el mismo lugar de la antigua. El espacio adicional necesario sería muy poco.

Baterías del Castillo de la Real Fuerza

Baterías del Castillo de la Real Fuerza

El nueve de diciembre de 1556 el Rey, después del consabido preámbulo sobre la importancia del Puerto de La Habana y la necesidad de su defensa, hacía saber a sus oficiales de Sevilla, que habían acordado enviar a Gerónimo Bustamante Herrero, quien no pudo aceptar la tarea por cuestiones de enfermedad, por lo que en su lugar se designó al ingeniero Bartolomé Sánchez, quien ya en 1558 estaba en La Habana con sus oficiales y herramientas. El gobernador de la Isla, don Diego de Mazariegos, debía proporcionarle los trabajadores.

Parece ser que entre éste y el ingeniero Sánchez surgieron conflictos de intereses, por lo que el primero solicitó la destitución del experto. Se ésta, u otra la razón, Bartolomé Sánchez fue destituido por Su Majestad y reemplazado por Francisco de Calona.

Para acometer la obra fue necesario demoler las casas de algunos de los vecinos más influyentes de La Habana, que ocupaban el espacio en que debía levantarse el nuevo alcázar, cuya construcción pudo iniciarse al fin.

Francisco Carreño, Gobernador y Capitán General de la ínsula fue a quien le correspondió acudir a la obra para dar fe de su terminación el 13 de febrero de 1577.

La Real Fuerza es un regular cuadrilátero de poco más de 30 metros de lado, con un baluarte en cada uno de sus cuatro ángulos. Tiene muros dobles de piedras labradas de un promedio de seis metros de espesor y unos 10 de altura, con cubierta terraplenada sobre bóvedas de cañón, las primeras de ese tipo en construirse en La Habana y foso.

Puente levadizo a la entrada del Castillo de la Real Fuerza

Puente levadizo a la entrada del Castillo de la Real Fuerza

El cuadrado que forma la edificación está dividido en nueve locales; uno de ellos constituye el patio central. En sus murallas, de espesor desigual, están la casamatas, colocadas de manera que las baterías pudieran hacer fuego cruzado. Inicialmente tenía solo dos escaleras de forma espiral y que no llegaban al suelo del patio central, sino hasta cierta altura para que resultaran un obstáculo para el enemigo que lograra penetrar hasta el patio del recinto.

El agua que se deposita en sus fosos llega desde la bahía de La Habana debido a la permeabilidad de la roca en este lugar, donde la actual Avenida del Puerto y otros terrenos aledaños fueron rellenados en la primera mitad del siglo XX.

Detalles del interior de la fortaleza

Detalles del interior de la fortaleza

En el Castillo de la Real Fuerza se aplicaron por primera vez los nuevos conceptos de la arquitectura militar en ultramar.

En 1938 el enclave fortificado albergó a la Biblioteca Nacional, hasta 20 años después, en que fue trasladada para su actual ubicación en el edifico que se localiza en uno de los laterales de la Plaza de la Revolución José Martí.

En 1963 comenzaron los trabajos de restauración de la Real Fuerza, a cargo de los arquitectos Fernando López y Daniel Tabeada, labores que finalizaron en 1965. entonces el Ministerio de Cultura la destinó a museo y además la Comisión Nacional de Monumentos y el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología  ubicaron sus oficinas en la planta alta del castillo.

Detalles del interior de la fortaleza

Detalles del interior de la fortaleza

Desde 2004, la Oficina del Historiador de La Habana dio comienzo a nuevos trabajos de restauración que se prolongaron hasta el 2008, manteniendo su estructura original.

Hoy el Castillo de la Real Fuerza es un museo visitado por el pueblo cubano y turistas de muchas partes del mundo que encuentran en él historia y belleza.

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