
Foto: Ego revista
Habana, si mis ojos te abandonaran (…) / si la vida me desterrara a un rincón de la tierra / yo te juro que voy a morirme de amor y de ganas / de andar tus calles, tus barrios y tus lugares (…)*.
He visto tantas personas sentadas al borde de tu muro, caminando sobre tus calles, con ojos inmersos en preguntas, satisfechos del frescor de tus noches, reflexionando sobre aquello que creen eterno, acariciados por el dios de los ancestros, el Sol, aquel que baña la piel y calienta los huesos, contemplando el encuentro natural donde los rayos penetran en el mar con su calidez, recibidos en el calmo atardecer; y solo me pregunto ¿por qué eres tan bella Habana?
La villa de San Cristóbal de La Habana fue fundada en nombre de los reyes de España el 16 de noviembre de 1519.
Su denominación surge de la fusión del nombre del santo escogido como patrono y por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos, pues el calificativo Habana proviene de un poderoso cacique de la zona, llamado Habaguanex.
Ciudad maravilla, cuna del chachachá, tu sola eres canción hecha ciudad. Permíteme llenar de nubes tus parques, plazas, museos, casas y calles; concédeme el deseo de traerte, aunque sea un horizonte; eres mi utopía y mi esperanza.
Tu gente e incluso tus contradicciones inspiran a los que te conocen, es justamente allí donde el arte, en especial la música, dicen presente y traen grandes artistas que te llevan de vuelta a tiempos de memorables, donde sueños y sonidos se mezclan con los más sinceros poemas de amor por la urbe, que te recuerdan que si ser cubano es un regalo, ser habanero es una bendición.
Xiomara Laugart, “La Negra”, una de las mejores voces que ha dado la isla caribeña al mundo, interpreta el tema Hoy mi Habana, escrita en 1984 por el trovador criollo José Antonio Quesada.
Entre sus letras deja hermosas frases como: “Hoy mi Habana llora de emoción, de ser feliz, de ser canción, de un trovador de Río la Plata […]. Se muere de envidia el halcón, al ver volar al ruiseñor, con los amantes en las alas”.
* Estrofa de la canción Sábanas Blancas, escrita por el cantautor cubano Geraldo Alfonso. (Nota de la Autora)
