
Ahmed González Franco, profesor de la escuela primaria Fabricio Ojeda, de la Ciudad Camilo Cienfuegos, en La Habana del Este. Foto: Teresa Valenzuela
La escuela primaria Fabricio Ojeda, de la Ciudad Camilo Cienfuegos, en La Habana del Este, es una de las tres que están ubicadas en el área costera de ese territorio, que realizan acciones de saneamiento en la bahía de La Habana, una de las más contaminadas del país.
Los principales problemas medio ambientales del lugar son, entre otros, la contaminación atmosférica por el deterioro y envejecimiento de las tecnologías en las empresas, contaminación por residuales líquidos producido fundamentalmente por desechos industriales y domésticos vertidos a las cuencas sin previo tratamiento, así como, deforestación en cuencas y espejos de agua, lo que provocó la erosión de los suelos, y el deficiente estado constructivo y habitacional de las viviendas.
Las afectaciones tienen que ver, además, con la contaminación sonora provocada fundamentalmente por la transportación urbana y violaciones estatales, y con la presencia de asentamientos ilegales con situaciones críticas que atentan con el medio ambiente.
El profesor Ahmed González Franco, joven y dinámico, dirige en ese centro educacional, un círculo de interés nombrado Amigos de la Bahía que pertenece al grupo estatal Bahía de La Habana, integrado por alumnos de cuarto y quinto grados. El grupo se destaca por su entusiasmo y deseos de hacer.
El Círculo ofrece el conocimiento general acerca de la bahía de La Habana. Su importancia como patrimonio ambiental y cultural de la capital cubana; los problemas actuales y la importancia de su limpieza.
“Una de las acciones que sobresalen es la capacitación para que ellos ganen conciencia de las afectaciones ambientales que presenta el lugar; también de manera sistemática realizan labores de saneamiento en la costa, así como, visitas a la biblioteca Antonio Núñez Rodríguez, donde observan videos que destacan los problemas ambientales globales y aquellos que afectan a la bahía”.
“Realizamos un boletín mensual, con el objetivo de informar al resto de los alumnos y sus familiares sobre las actividades del círculo de interés en el mes en cuestión”.

Círculo de interés “Amigos de la Bahía”, perteneciente al grupo estatal Bahía de La Habana. Foto: Tribuna de La Habana
González Franco dijo también que integran el Círculo, aquellos alumnos que sobresalen en el colectivo por su interés en el cuidado del medioambiente y tengan conciencia de la importancia de la labor que realizamos.
La bahía de La Habana fue fundada en 1519 y la vida económica, política, social y cultural de la Villa de San Cristóbal de La Habana estuvo indisolublemente ligada a la bahía. Esta tiene una situación estratégica tanto geográfica como económica. En un inicio, los espacios para el esparcimiento y recreo de los primeros pobladores se ubicaron justo en el perímetro que bordeaba la rada habanera y desempeñaron un papel significativo en la imagen de la naciente urbe.
Los ataques de piratas y corsarios, así como, las tempranas intenciones expansionistas de Francia, Inglaterra y Holanda obligaron al establecimiento de un sistema defensivo que inicialmente se extendió desde la desembocadura del río La Chorrera, hoy Río Almendares, hasta la entrada del canal de la bahía.
A mediados del siglo XIX, la refortificación de la ciudad incluyó la extensión de dicho frente hasta la ensenada de Cojímar, al este de la entrada de la bahía, cubriendo un total de 12 kilómetros.
Inicialmente se trató de incipientes fortificaciones de plataformas, trincheras y rudimentarios puestos de observación, que con el tiempo se modernizaron y llegaron a conformar uno de los más importantes conjuntos defensivos de Hispanoamérica.
A partir de 1561, con el establecimiento de la Flota de Indias, la ciudad comenzó un vertiginoso desarrollo que se acentuó justo en la zona inmediata al litoral de la bahía, en la cual se erigen los principales núcleos residenciales y edificios públicos. Durante mucho tiempo este sitio fue el refugio de diversas especies de peces y un considerable ecosistema marino. La actividad portuaria de esta bahía en las importaciones de petróleo durante todo el siglo XX fue excesivamente intensa y el combustible que fuese derramado se fue acumulando allí.
En la actualidad muchos desechos son arrojados al río Almendares que termina llegando hasta el mar. La población en este y otros sitios ha contribuido a la contaminación cuando se arrojan desechos a las aguas.
La recuperación de la bahía de La Habana está muy relacionada con la toma de conciencia de quienes la rodean, los pobladores de hoy y del futuro, que tienen en sus manos mantenerla limpia, saludable y hermosa, devenida la mejor carta de presentación de sus pobladores.
