Erradicar las indisciplinas sociales, un reto para trabajar desde dentro

A las paradas de B y 23 y la de 29, entre F y G, en El Vedado, les arrancaron la gráfica por los 500 años de La Habana. Foto: Ariel Cecilio Lemus/Granma.

A las paradas de B y 23 y la de 29, entre F y G, en El Vedado, les arrancaron la gráfica por los 500 años de La Habana. Foto: Ariel Cecilio Lemus/Granma.

La celebración del aniversario 500 de La Habana es el pretexto para hacer todo cuanto se pueda, atendiendo a la disponibilidad de los recursos, en pos de solucionar los planteamientos envejecidos de la población.

Asimismo, la importante efeméride es oportuna para accionar sobre los más disímiles problemas que afectan la cotidianidad en la capital cubana.

Pero nos alejamos de lo deseado, cuando se comprueba que en muchas áreas continúan persistiendo dificultades, al no eliminarse las indisciplinas sociales que abundan en la ciudad.

Cuidar y mantener la limpieza es una acción que necesita del esfuerzo de todos, más aún cuando se conoce que el parque de camiones para la recogida de desechos sólidos, por solo citar un ejemplo, es insuficiente para abarcar cada uno de los territorios, a pesar de la entrada al país de nuevos medios, mediante donaciones o compras en el exterior.

De nada valen los esfuerzos del Gobierno, ni el dinero del que se pueda disponer si no hay conciencia de mantener cada área limpia y saneada.

El trabajo del sector de servicios comunales está organizado en la urbe para recoger y dejar libre de la huella del deterioro y el mal aspecto muchas esquinas habaneras que se mantienen sucias diariamente.

Pero esto no es solo lo que afecta cuando se habla de indisciplinas sociales, pues en La Habana también está latente el tema de la música alta, ya no solo en los hogares sino en parques, ómnibus, o por las calles con el uso de las bocinas.

Y qué se puede decir de aquellos que dejan sus huellas en forma de escrituras en las paredes de los ómnibus, adquiridos con esfuerzo por la dirección del país para mejorar la situación del transporte.

En fin, mucho hay que corregirse pero desde dentro, como interés personal de cada individuo que transite o resida en la ciudad.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, en declaraciones recientes señaló: “Sabemos que tenemos problemas de indisciplinas sociales y eso hay que enfrentarlo”. Este asunto fue retomado por el jefe de Estado en la reunión de balance anual del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Esa es la misión, no debemos cansarnos, sino seguir proyectándonos desde los hogares, en el entorno social y conceptuarlo en las escuelas y centros laborales, porque solo entre todos cumpliremos nuestro único objetivo: el de convertir a la Ciudad Maravilla en una capital más limpia, educada y orgullosa.

Foto: Ariel Cecilio Lemus/Granma.

Foto: Ariel Cecilio Lemus/Granma.

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