Higiene comunal de La Habana, ¿y nosotros qué hacemos?

Foto: Internet.

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Con la incorporación de 22 nuevos equipos japoneses, donados a La Habana para la recogida de desechos sólidos, se observa una mejor situación en la higiene comunal de algunos territorios de la ciudad.

Onelio Ojeda, director provincial de Servicios Comunales, explicó en declaraciones al programa televisivo Libre Acceso, del Canal Habana, que “la estrategia de distribución de estos medios se ha realizado, teniendo en cuenta el completamiento del equipamiento necesario en cada municipio, sobre la base del nivel de generación de desechos a partir de la cantidad de habitantes”.

En este sentido, el directivo informó, además, que no solo se han suministrado la cantidad adecuada de equipos que requiere cada demarcación, sino también se han entregado contenedores para el vertimiento de los desechos.

Asimismo, Ojeda añadió que estos últimos insumos son producidos por la Unión de Industrias Militares, que tiene como plan este año generar 12 mil unidades para poco a poco ir supliendo una parte de la necesidad que posee la capital cubana, consistente en un total de 30 mil contenedores.

En cuanto al manejo de la nueva técnica, aseguró que se ha realizado una capacitación adecuada a los choferes y trabajadores que recogen la basura, para desarrollar habilidades en la labor con estos novedosos equipos.

De igual forma, destacó que se preparan condiciones para que cada localidad tenga un taller con las condiciones necesarias para dar mantenimiento y reparación adecuada a estos medios de transporte.

A pesar de los esfuerzos aún persisten problemas

“Entre las dificultades que impiden hoy recolectar el total de desechos sólidos que se generan diariamente en La Habana, se encuentran los problemas de dirección, el insuficiente completamiento de las plantillas de los especialistas y de los técnicos de higiene que tienen que hacer cumplir con calidad la estrategia que nos hemos trazado”, aseguró el máximo responsable de Servicios Comunales en la ciudad.

A ello debe sumársele las tristemente comunes indisciplinas sociales que atentan contra la salubridad de las personas y la buena apariencia de las calles.

Aunque no podamos hacer mucho por la gestión interna de los recursos comunales, si es obligación de cada ciudadano insistir en el cuidado de la higiene de su lugar de residencia. Ello solo es posible desde la actitud individual, tomando conciencia de que la ciudad también es nuestra casa.

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