Claves para la recuperación

Jóvenes de la Academia Naval Granma trabajan desde temprano en la limpieza de la ciudad. Fotos: Javier Acosta Elejalde

Jóvenes de la Academia Naval Granma trabajan desde temprano en la limpieza de la ciudad. Fotos: Javier Acosta Elejalde.

Muchas han sido las muestras de solidaridad que se han visto por estos días en distintos lugares de la capital tras el paso del poderoso huracán Irma por el territorio.

Por solo citar unos pocos sucesos, hemos conocido de ciudadanos que se han sumado a las labores de recogida de árboles y escombros en sus localidades; de actitudes ejemplares como la de un morador en Alamar que puso una planta a disposición del edificio, para garantizar con una turbina el llenado de los tanques y la limpieza de la cuadra; así como de familias que acogieron en sus hogares a vecinos con afectaciones totales o parciales debido a la tormenta.

Los habaneros tenemos el reto de multiplicar en cada barrio experiencias como estas, porque grandes han sido las afectaciones en algunos municipios y mientras más sean los involucrados en las labores de recuperación, más rápido devolveremos a la ciudad su hermosa imagen.

Ahora la mayor preocupación de la población se centra en la basura sin recoger que aún existe en muchos de los barrios de la urbe, sobre todo por las implicaciones higiénico-sanitarias que dicha suciedad pudiera generar.

Este periodista coincide en que esa basura debe recogerse con la mayor celeridad posible, pero también hago un llamado a la calma y a la reflexión. No podemos pasar por alto que Irma afectó a casi todo el país, motivo por el cual ha sido prácticamente imposible movilizar fuerzas, equipos y recursos de otros territorios para apoyar las tareas recuperativas, como habitualmente ha ocurrido tras el paso de otros huracanes.

Y si en situaciones normales la recogida de basura en La Habana ha sido una asignatura pendiente para la Empresa de Servicios Comunales -por razones tantas veces discutidas-, el contexto resulta más complicado ahora que restan por recogerse en toda el territorio casi un millón de metros cúbicos de desechos.

Por eso considero que cada empresa, organización o centro laboral que disponga de vehículos con condiciones para respaldar las labores de saneamiento, debe ponerlo en función de su localidad; que cada familia debe, al menos, ser capaz de limpiar el frente de su morada y amontonar la basura en un solo lugar para facilitar su recogida, pues las autoridades competentes tienen la urgencia de hacer un uso más eficiente de los carros, alzadoras y motosierras a su disposición.

Estas son jornadas para la unidad, el compromiso ciudadano y la solidaridad entre vecinos, porque hay quienes todavía no tienen ni agua ni electricidad y existen personas que guardan en su pecho el dolor de haberlo perdido todo en tan solo unas pocas horas.

Por tal motivo, en cada comunidad debe cerrársele el paso, denunciando ante las instancias establecidas, a los oportunistas que se aprovechan de las carencias para subirle el precio a los productos, vender el agua y hasta beneficiarse del servicio de electricidad.

No es tiempo para lamentos, sino para reconstruir lo que Irma intentó desaparecer y eso solo será posible, reitero, con la unidad, la solidaridad, el sentido de pertenencia y la práctica de todos los valores humanos.

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