Al acercarse el 16 de noviembre, fecha en que comienzan a descontarse 365 días para el aniversario 500 de La Habana, en la ciudad reverdecen algunas de sus locaciones emblemáticas.
Entre ellas el municipio de Centro Habana, cuyo nacimiento –estrechamente vinculado con la fundación de una de las primeras siete villas creadas por la corona española en la Isla– es objeto de acciones en pro de renovar, entre otras cosas, sus vetustos edificios.
Entre estos los del barrio San Lázaro, segundo de su tipo de finales del siglo XVIII, cuando la población comenzó a extenderse de forma arbitraria construyendo casas que paulatinamente iban conformando manzanas en aquellas primitivas estancias y terrenos más cercanos a las antiguas murallas.
Es la que hoy lleva el nombre de calle San Lázaro, donde desde hace dos años se realizan acciones de reparación capital en estas edificaciones en virtud de detener el deterioro propio de los años a lo que añaden los desastres de los eventos climáticos que, en no pocas ocasiones, producen penetraciones del mar.
A Vivian Hernández e Isabel Mezquina, trabajadoras de la Empresa de Diseño de La Habana (DCH), las encontramos en plena faena en el edificio 661 de San Lázaro entre Belascoaín y Gervasio, uno de los que ahora reciben la atención de las autoridades gubernamentales.
De acuerdo a lo sustentado por Vivian, desde hace dos años los trabajadores de la DCH han inventariado las necesidades constructivas de edificios altos de la demarcación y de la calle Galeano. Sus consideraciones son atendidas por un grupo de especialistas, quienes entregan sus resultados a la Dirección Provincial de la Vivienda.
Próximos al 499 cumpleaños de la cuna del más universal de los cubanos, José Martí; de Gonzalo Roig, autor de Cecilia Valdés, probablemente la más conocida zarzuela cubana, basada en la novela La loma del ángel; del novelista y ensayista José Lezama Lima, autor de Paradiso, una de las 100 mejores novelas del siglo XX, y de José (Joseíto) Fernández, compositor de la conocida guajira Guantanamera, entre otras ilustres personalidades, se afana por recibir su aniversario 500 en noviembre de 2019 “a lo grande” y para ello sus edificios altos, entre los más de 30 mil existentes en la ciudad, son objeto de atención en virtud de mantener su vida útil.
Centro Habana, el municipio más pequeño de la ciudad maravilla, tiene 3,42 kilómetros cuadrados de extensión y 150 mil 877 residentes, sin incluir la población que se desplaza diariamente por sus calles.
Es característica en el territorio la presencia de grandes edificios sostenidos por altas y gruesas columnas que forman extensos portales de puntal elevado con grandes ventanas y portones propios de la mayoría de las construcciones que se fueron desarrollando extramuros.


