
Hotel Nacional de Cuba, instalación insignia de la industria hotelera cubana. Foto: Gilberto González García
No es un secreto que en La Habana cada calle, edificación, portal, detalle constructivo antiguo, su gente, historia y hasta magia, resultan un atractivo para los turistas.
Más allá de ser una de las siete Ciudades Maravilla, decididas por votación universal, de cara al turismo nacional e internacional, la capital de todos los cubanos se enfoca hacia el crecimiento y consolidación de la industria del ocio en forma sostenible, cualitativamente superior y responsable.
Hace muy poco tiempo, ver un gigantesco crucero surcar las aguas de la bahía de La Habana, resultaba un hecho inusual. Hoy sigue admirando a los transeúntes y residentes, pero se ha convertido en un elemento común dentro del paisaje de la bella rada.
Esta actividad en específico mostró su mayor crecimiento el pasado año comparado con el 2016, triplicando el número de turistas que arribaron por esta vía, sin contar a los tripulantes.
Recién se confirmó que la planta hotelera de la provincia crecerá. El ejemplo más reciente es el hotel Packard, recuperado de una ruina total y cuyo lujo, confort y belleza lo ubica entre los de alto estándar.
La publicación de la revista Excelencias Cuba publicó hace poco que el incremento del número de parcelas para la construcción de hoteles en la provincia resalta en la Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera del Ministerio del Turismo. Este portafolio muestra nueve proyectos de ese tipo en la capital para ampliar su capacidad de alojamiento.
Empresas vietnamitas, por ejemplo, han estado interesadas para compulsar su presencia en la industria sin chimeneas en la capital cubana.
La firma Hanel de la nación asiática, acordó con el Grupo Cubanacán SA un memorando de entendimiento para construir y explotar lo que será un hotel de cinco estrellas en la intersección de las calles 27 y G, en El vedado, en el área que ocupara el hospital infantil Pedro Borrás, demolido debido a su alto deterioro.
Del mismo país, la Chao-Viglacera firmó un contrato con la cadena hotelera cubana Gran Caribe SA para administrar y comercializar el hotel New York, ubicado a la entrada del Barrio Chino de La Habana, ahora cerrado, y cuyo merecimiento es su propia historia y ubicación especial.
Los 500 años de La Habana estimularán, sin dudas, obras y actividades que se vinculan a la industria turística.
Se mencionan nombres como el hotel Prado y Malecón, cuya apertura debe ser a finales del 2019. Ya se labora en las instalaciones Corona, cerca del Museo de la Revolución y en los inmuebles Metropolitano y Gran Hotel, en la parte más antigua de la ciudad.
La compañía española, Iberostar, puede que se encargue de desarrollar un proyecto en la esquina de 23 e Infanta, en El Vedado y ha participado en la restauración del l añejo y conocido hotel Riviera.
Se ha dado comienzo asimismo a la construcción del hotel de 25 y K, igualmente en El vedado, con 42 pisos y que será el más alto de la ciudad.
La red extrahotelera, fundamentalmente del grupo Palmares, del Ministerio del Turismo, moviliza ya sus esfuerzos en función de renovar su producto, mientras que realizará mejoras en algunas de sus instalaciones más conocidas como los restaurantes Floridita, La Bodeguita del Medio, el 1830, Don Cangrejo y La Giraldilla, entre otros.
El desarrollo de alojamientos en pequeñas y medianas casas con valor patrimonial, como Los Portales de Paseo, será otra de las metas que impulsará los cinco siglos de nuestra Ciudad Maravilla.
Hace tres décadas, la capital cubana ha sido matriz del desarrollo de la industria sin humo en Cuba.
Más allá de lo que se construirá o mejorará, de la elevación de los estándares de ofertas y calidad del producto turístico, hay otros valores agregados que enriquecen este destino.
No es la nuestra una Ciudad Maravilla denominada por simpatía de pocos, sino por la votación de cientos de miles de personas en el Mundo que han reconocido esos valores.
Sus mejores divisas como anfitriona, no solamente están en ese patrimonio constructivo; eso sería nada sin su cultura, valores históricos, crecimiento espiritual y humano; su gente acogedora y afable.
La seguridad y tranquilidad ciudadana, la forma en que el turista siente que está en terreno amigable, la sobrevalora en cualquier mercado.
En el 2019, cuando se cumplan los 500 de La Habana y se celebre en La Cabaña la Feria Internacional del Turismo, dedicada a este cumpleaños, al turismo de incentivo y eventos y a España, podremos regalarle al mundo esa cosmogonía, esos saberes y lo que hacemos por desarrollar una industria que ya hemos aprendido a gestionar como ciudad.
Y todo eso, pese al bloqueo y las restricciones de viajes a sus ciudadanos por parte del Gobierno de EE UU.

