
Durante este mes las acciones de lucha antivectorial en La Habana se intensifican, muestra de ello es el tratamiento intradomiciliario. Foto: Reyna Turro/Radio Ciudad de La Habana.
Las autoridades de Salud Pública en La Habana llamaron a intensificar la lucha antivectorial y la prevención para evitar la propagación de las enfermedades causadas por el mosquito Aedes aegypti.
En un encuentro con la prensa, el doctor Dalcy Torres Ávila, especialista de primer grado en Medicina Interna y director del hospital docente Manuel “Piti” Fajardo, alertó que en los meses de septiembre y octubre el vector encuentra un medio propicio para su reproducción.
Además, explicó que ello se debe a la combinación de altas temperaturas, lluvia y humedad, a lo que se suma el incremento de los visitantes foráneos que pueden ser portadores de la dolencia, la mayoría de ellos procedentes de América Latina.
El facultativo aseguró que la situación epidemiológica en la capital cubana es compleja por los altos índices de infestación que se están reportando, y enfatizó que la baja percepción de riesgo en la población es la causa fundamental de la proliferación de los focos.
Igualmente, enfatizó en que el combate contra el Aedes aegypti tiene que convertirse en un fenómeno de conciencia de cada ciudadano, porque no solo se afecta su salud sino también la de sus familiares y vecinos.
El mosquito se reproduce con facilidad en la basura, recipientes con agua y entre los desechos sólidos, por eso es decisivo que la población se incorpore a esta gran batalla, con la limpieza e higienización en su vivienda y el autofocal familiar una vez por semana, que incluye las azoteas, los pasillos laterales, los patios, entonces el operario hará el control del ciento por ciento del inmueble.
El doctor Torres Ávila explicó que el cuadro clínico inicial de los enfermos se caracteriza por la presencia de fiebre, cefalea reticular y dolores articulares, ante lo cual debe acudirse al médico de la familia o el policlínico más cercano.
Esto facilitaría el tratamiento oportuno y evitará que el infestado caiga en estado de shock, cuyos síntomas son el dolor abdominal, vómitos, sangramiento de las mucosas, lipotimia y desmayo.
El especialista aseguró que el sistema de salud cubano desarrolla un trabajo que transita desde las acciones de control de vectores y la vigilancia epidemiológica a la vigilancia clínica.
Señaló que este es un esfuerzo intersectorial con las organizaciones de masas, las actividades de promoción de salud, y el saneamiento ambiental con el resto de los factores y las instituciones que forman parte del grupo temporal de trabajo de la provincia.
Para el tratamiento focal se cuenta con más de mil 600 operarios de control de vectores; 533 soldados del Ejército Juvenil del Trabajo, incorporados en las 22 áreas de salud más complejas de la ciudad; 157 colaboradores de otras provincias, quienes están cumpliendo las actividades del tratamiento focal, y mil 300 trabajadores de la salud capacitados.
En las 82 áreas de salud con que cuenta La Habana, se identifican las de mayor riesgo, en las cuales se realiza un tratamiento focal cada 11 días.
A esas acciones se incorporan el tratamiento extradomiciliario, que es el carro que va por la calle; sobre esto se hace un llamado a la población para que abra las puertas y ventanas, para que penetre dentro de las viviendas el humo que lleva el plaguicida.
De igual forma, se diseñó un Plan de Comunicación y Promoción de Salud que incluye charlas, audiencias sanitarias con dinámicas en cada lugar, con matutinos especiales en los centros laborales, en las manzanas estratificadas de mayor riesgo, y todo esto va aparejado con el trabajo de los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas.
“Es un sistema de trabajo muy completo y abarcador con un costo significativo en recursos, gracias a la prioridad que le otorga el Gobierno cubano a la salud de sus ciudadanos, por lo que si la población coopera se puede ganar esta batalla en la prevención, por la sencilla razón de que si no hay vector no hay enfermedad”, concluyó Dalcy Torres.
