Maikel William Curbelo: un joven comprometido con su tiempo

Maikel William Curbelo Castillo. Foto: Elena Iglesias Cuesta

Maikel William Curbelo Castillo. Foto: Elena Iglesias Cuesta

Maikel William Curbelo Castillo es un joven cubano comprometido con su tiempo y se caracteriza por ser jaranero, pícaro y alegre como cualquier muchacho de su edad; a primera vista, quien no le conoce puede hacerse un juicio equivocado de su persona.

Su timbre al hablar puede estremecer el sitio donde se encuentra, sus cadenas en el cuello y su expresión desinhibida cuando no está en funciones de trabajo, hacen que muchos se equivoquen al tratarlo.

Curbelo Castillo en la actualidad es jefe de almacén del área de salud Luis Pasteur, perteneciente a la localidad de Santos Suárez, en el municipio habanero de 10 de Octubre, uno de los sitios más  poblados de la capital cubana.

Su compromiso es evidente con la tarea de salud que se desarrolla como parte de la campaña antivectorial que emprende el territorio desde el mes de mayo, para evitar que prolifere el Aedes aegypti, poderoso vector trasmisor de enfermedades capaces de acabar con la vida.

“Mi trabajo en la campaña es preparar la mezcla para fumigar las viviendas, es decir, unir el insecticida con el diésel; también doy servicio a los equipos, mediante el cual debo cuidar que cada bazuca sea bien serviciada”, expresa Maikel William, con gran vehemencia.

Continúa diciendo: “Cada aparato lleva un litro de gasolina y cuatro de mezcla, no debes excederte para terminar más rápido, sino hay que dotarla con la medida adecuada, porque eso puede dañar el equipo y afectar el desarrollo de la campaña.

“No obstante, con los conocimientos que tengo velo por el buen funcionamiento de cada uno de ellos”.

Su experiencia proviene de la escuela militar Camilo Cienfuegos, donde cursó el preuniversitario, pues su sueño era convertirse en un militar de carrera; sin embargo, en cuarto año de la ingeniería en Armamentos que cursaba en la escuela nacional del Ministerio del Interior, sus sueños se vieron frustrados por asuntos personales.

Pero Maikel no se detuvo, comenzó un nuevo camino en el Instituto Superior de Diseño Industrial, donde se graduó de Diseñador Gráfico, profesión que ejerció durante un tiempo hasta que se incorporó a esta nueva labor, actividad que realiza actualmente.

“Estoy casado y tengo una niña adolescente, me siento feliz y realizado. Gracias a las bondades de la Revolución pude hacerme universitario, sin pagar ni un solo centavo, es por eso que estoy muy agradecido y mi compromiso se hace cada vez mayor.

“Aún nos quedan varios ciclos de esta campaña preventiva de verano, y siempre recabamos el apoyo de los vecinos del barrio, que aunque no sientan mosquitos, ni los moradores de las viviendas tengan fiebre, que fumiguen, pues de ese modo contribuyen a eliminar el mosquito”.

A él siempre se le ve de un lado para otro en apoyo al resto de sus compañeros, se siente un operario más de la campaña antivectorial, instrumento más poderoso contra el alto poder virulento del peligroso Aedes aegypti.

“No es parte de mi quehacer, pero me siento a gusto con esta tarea, porque estoy dentro de ella y siempre estoy trabajando junto al resto de los compañeros, además mi objeto social es para con ellos, por eso con mis conocimientos doy algunas indicaciones, hago sugerencias, y en sí lo que siento es puro compromiso”.

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