Este 30 de abril de 2014 se cumplen 132 años de que se impartiera la primera clase en la Escuela Superior de Artes y Oficios Fernando Aguado y Rico, actualmente Instituto Politécnico, que se encuentra alojado en una vetusta edificación La Habana.
El plantel arriba a su aniversario con la continuidad de su labor formadora de profesionales para impulsar el desarrollo económico y científico-técnico de Cuba y avanza en pos de una docencia de elevada eficacia.
Aspectos de la historia y la actualidad del centro son brindados a nuestros lectores gracias su directora, la Master en Ciencias de la Educación Ibis León Santamaría.
“La escuela fue concebida por el destacado pedagogo Don Fernando Aguado y Rico, precursor de la enseñanza tecnológica en la isla, y se fundó como una escuela de artes y oficios cuyo principal propósito era formar jóvenes obreros en los que primara el amor al trabajo.
“El principal mérito de la escuela fue que las clases eran gratuitas, principalmente para personas cuyas familias no poseían recursos económicos para pagar otra enseñanza. Para ellos Fernando y sus maestros trabajaron durante cinco años sin recibir remuneración.
“Se graduaban principalmente albañiles, mecánicos de taller y otros oficios. Un elemento curioso es que los albañiles debían pasar bajo un arco de ladrillos confeccionado por ellos mismos para obtener su título. Si el arco se derrumbaba no se graduaban. Era un llamado a trabajar con eficiencia y calidad.
“Una de las personas que estudiaron en la escuela y que luego llegó a ser una destacada personalidad fue el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque”.
Acerca de las funciones que cumple el politécnico en la actualidad, la Master León Santamaría explica: “Además de la especialidad de Informática, por la que se definió la escuela en los últimos tiempos, se estudia Gestión Documental, Bibliotecología, Técnicas Documentales y Operador de Microcomputadora.
“Hoy tenemos 542 alumnos, después que en diciembre pasado se graduara un grupo que elevaba la matrícula a 720 al inicio del curso”.
Al preguntar sobre los resultados académicos, la directora del Instituto responde: “Cuando asumí la dirección, el aprovechamiento académico estaba en un 73,3 por ciento. Entonces hicimos un trabajo persona a persona, con los padres y los profesores, atendiendo a las individualidades de los alumnos.
“Cuando logramos la unidad del colectivo pedagógico, el compromiso y el sentido de pertenencia de los educandos y el propósito de alcanzar la eficiencia y el conocimiento, logramos elevar el pronóstico del aprovechamiento académico al 92 por ciento, aun sin concluir el curso.
“Es necesario aclarar que de los estudiantes que terminaron el tercer año en la especialidad de servicios solamente hay cuatro desaprobados que tendrán que ir a una revalorización y que esperamos terminar con una promoción de 100 por ciento, pero no solo que todos aprueben, sino que lo hagan por encima del 95 por ciento de calidad en su aprendizaje”.
¿Cuáles son las carencias y dificultades que afronta el centro para el logro de ese objetivo? “En primer lugar la asistencia y puntualidad, ya que por ser este un centro provincial, tenemos alumnos que residen en Guanabo, en San Miguel del Padrón, el La Lisa y otros puntos distantes de la capital.
“Para resolverlo hemos hecho labor con los padres y hacemos variadas actividades con los alumnos para lograr que se sientan bien y felices al asistir al centro.
“Desde el punto de vista material hay que tener en cuenta que nos alojamos en una edificación antigua y que es un bien patrimonial, por lo que su mantenimiento resulta costoso. Ya acometimos varias tareas de reparación de las instalaciones hidrosanitarias, los techos y otros. Ahora vamos a reparar los cristales, que son abundantes.
“En cuanto a los medios para la docencia, estamos mejorando el funcionamiento de las computadoras. Hemos sufrido carencias de algunos elementos como los cartuchos de las impresoras que son bastante caros, pero tenemos garantizadas las libretas, los lápices, libros y otros materiales escolares.
Fernando Aguado y Rico, fundador de la Escuela Superior de Artes y Oficios, la primera de su tipo en Hispanoamérica, se graduó de arquitecto en la Universidad de La Habana y de Ingeniería Industrial en España. Nació el 3 de septiembre de 1859 en Trinidad, actual provincia de Sancti Spíritus y falleció en La Habana el 19 de julio de 1951.
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Fernando Aguado y Rico (EcuRed)
Juan Almeida Bosque (EcuRed)
Instituto Politécnico Fernando Aguado y Rico (EcuRed)

