Reconocen a centrohabaneros con la moneda insignia del municipio

Torreón de San Lázaro, en La Habana. Foto: Internet

Torreón de San Lázaro, en La Habana. Foto: Internet

La Asamblea Municipal del Poder Popular en Centro Habana otorgó recientemente la moneda insignia Torreón de San Lázaro a Maricela Díaz Oseguera, delegada de la circunscripción 21, del consejo popular Los Sitios.

Díaz Oseguera fue merecedora del referido galardón por su labor meritoria ante el pueblo, la consagración y dedicación al trabajo en el barrio, en la formación de las nuevas generaciones, así como por su fidelidad sin límites a la patria y a su familia.

En la reunión solemne, que dejó clausurada la cuadragésima Semana de la Cultura en el territorio y rindió honores al centrohabanero en su día, el órgano de Gobierno también entregó la distinción al músico Huberal Herrera, a la cantante lírica Gladis Puig, al teniente coronel Enrique Rojas y a la comparsa Componedores de Batea, la cual identifica a la localidad.

También resultaron distinguidos Luis Ernesto Coro Viscaino, quien dedicó tiempo al trabajo partidista en la demarcación y a la cantante Omara Portuondo.

Gladis Puig y Maricela Díaz Oseguera, galardonadas con la moneda insignia Torreón de San Lázaro.

Cada 10 de julio, los centrohabaneros descendientes de los pocos que quedaron en La Habana intramuros luego del paso del corsario francés Jacques de Sores, recuerdan el suceso como el más importante acontecimiento acaecido a 33 años de la fundación de la ciudad.

El municipio de Centro Habana constituye una pincelada especial dentro del cuadro abigarrado de la capital cubana, atravesada por las calzadas más importantes.

La demarcación es garante, asimismo, de porciones de la identidad habanera con especial recelo; además, es el paso intermedio entre el centro histórico de la Habana Vieja y el evocador Vedado, con los que se conecta por la frágil línea del malecón tradicional.

Frente a este último se yergue el Torreón de San Lázaro o Torreón de la Caleta, construido en 1665 como posta de vigilancia, donde por la geografía del terreno no alcanzaba la vista desde las fortalezas de la urbe.

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