
Alessandra. En la expresión de su rostro se refleja la alegría de haber superado con éxito esta etapa tan importante de su vida. Fotos: Gilberto González García
“Terminé la primaria, ahora empieza una nueva etapa de mi vida ¿Cómo será?” Seguramente estas reflexiones pasaron por la mente de la mayoría de los niños de la escuela primara Justino Báez, del municipio de Centro Habana que este viernes recibieron sus certificados como graduados de sexto grado.
“A partir de ahora nueva escuela, nuevos amigos, nuevos maestros, nuevas materias…”, son retos que tienen que enfrentar estos niños que dejan atrás una etapa de sus vidas para explorar nuevos horizontes.
Así precisamente respondió Alessandra Rosa Álvarez Mondelo a una de las preguntas del autor de este reporte. Aunque no está muy preocupada, pues sus compañeros de hoy la acompañarán al nuevo plantel y otros que la anteceden también le son conocidos, así que asegura que su futuro es prometedor.
“Voy a conocer nuevas personas y tendré que hacer nuevos amigos como ya lo hice en la primaria”, asegura.
Alessandra se cuenta entre los mejores alumnos de su curso, con calificaciones superiores a los 98 puntos, de 100 posibles, en todas las asignaturas. Confiesa que la materia que le resultó más difícil fue la Matemática por ser “la madre de las ciencias”, sin embargo alcanzó 99,5 puntos en ella.

Con su mamá, Jenny Bárbara Mondelo González.
Al preguntarle sobre su futuro profesional no duda un segundo en responder: “Quiero ser abogada. Por eso tengo que estudiar mucho y superarme, porque los abogados tienen que estudiar constantemente, pues van surgiendo nuevas leyes”.
Lucía Rodríguez Ramos, quien fue maestra de esta despierta niña en el quinto y sexto grados, la describe como muy expresiva, locuaz, desenvuelta, coherente y decidida, “Aporta muchas ideas y defiende siempre sus criterios”, asegura.
Igualmente confirma lo que ya sabemos, “muy buen rendimiento académico”.

Con sus maestras, a la derecha Lucía Rodríguez Ramos y a la izquierda Ángela Fernández Rivero.
Conducidos sabiamente por Lucía y Ángela Fernández Rivero, la otra maestra de sexto grado, medio centenar de alumnos de la escuela Justino Báez culminan este año su último grado de primaria y, aunque no todos obtuvieron resultados sobresalientes, sí aprobaron el curso con un promedio colectivo que oscila entre los 80 y 90 puntos.
“La etapa que les espera no será fácil, pero es posible vencerla”, dijo a sus alumnos Rodríguez Ramos en una corta alocución antes de entregar los certificados. “Si estudian bien saldrán adelante”. De igual forma, les recomendó que fueran disciplinados, respetuosos y se apegaran a las buenas costumbres.
Últimas, pero no por eso menos importantes, recomendaciones de una maestra que se guía en su labor por el precepto recogido en aquella frase de José de la Luz y Caballero: “Instruir puede cualquiera; educar, solo quien sea un evangelio vivo”.
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