
La Tortuga de Carey (Eretmochelys imbricata) es una de las especies marinas más hermosas que navegan por nuestros mares y océanos. Foto: Eco Portal
El Día Mundial de Conservación de las Tortugas Marinas es celebrado en Cuba con jornadas cotidianas, a partir de una estrategia nacional de educación ambiental extendida fundamentalmente a 80 áreas protegidas del archipiélago caribeño.
Por eso este 16 de junio se incentiva el interés científico de varias instituciones, lideradas por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, del Ministerio de la Agricultura, para amparar al grupo de especies de peculiar existencia milenaria, que puede vivir de 150 a 200 años y alcanzar velocidad de traslación de 27 a 35 kilómetros por hora, nadando en el océano.
A juicio de la doctora Julia Sansa, profesora del Instituto Superior de Ciencia y Tecnologías Aplicadas, lo más importante es reconocer el esfuerzo realizado en la isla en aras de proteger al carey, tinglado y tortuga verde, entre las distinguidas en peligro crítico de extinción, pues hasta el 2008 constituían un recurso pesquero, pero la legislación cubana actual prohíbe su captura.
En La Habana, la especialista declaró que dada la emergente situación, biólogos y amantes de la naturaleza en el mundo estimulan el amor a los quelonios (Chelonioidea), es decir a la superfamilia que incluye a las tortugas marinas muy codiciadas por su aprovechamiento comercial, haciéndolas vulnerable a la depredación, inclusive de los humanos.
De ahí el valor del Programa de Tortugas Marinas conocido como ProTortuga y extendido hoy a las comunidades costeras sureñas de Cuba (Jardines de la Reina, Los Canarreos y Cayo Largo del Sur), integrándose al vigilante monitoreo nocturno realizado con éxito y en exclusividad desde hace 18 años en la península de Guanahacabibes, al occidente de Pinar del Río.
Como Parque Nacional y Reserva de la Biosfera declarada por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) desde 1987, Guanahacabibes es una de las más grandes bellezas naturales de Cuba, geológicamente diferente en su costa sur por su alta presencia de paredones y según los expertos, cuatro de las siete especies de tortugas marinas que habitan el planeta han sobrevivido allí.
“Así se intenta salvaguardar a las tortugas que siempre regresan a desovar al mismo lugar donde nacieron –explicó Sansa– mientras la abnegación de obreros voluntarios permite evaluar, hacer marcaje de los animales y estudiar en cada etapa aproximadamente 900 nidos en cinco kilómetros, de 10 playas y costas, que pueden contener densidades altas de hasta 200 huevos”.
Sin embargo, se confirma que solo uno de cada mil nacidos llega a su madurez sexual que comienza a los seis u ocho años de edad de las tortugas, mientras el cambio climático, la elevación de la temperatura de los mares, la transgresión de la ley y negligencia de algunas personas, continúan siendo factores agravantes del progresivo deterioro de la especie”, precisó.
Necesario entonces es avanzar en frentes comunes, campañas de educación y comunicación social en las comunidades, escuelas y de orientación a la población general, para celebrar la maravilla de esta especie migratoria, particular en su reproducción, nacimiento y desarrollo, cuando las amenazas deben minimizarse con acciones de amor realizadas a favor de su conservación.

