
Mujeres cuabanas. Foto: Juventud Rebelde
Hay quienes creen que se insiste demasiado en la importancia de la cultura para el sentido de la nación, o que es cosa de estos tiempos en que el enfrentamiento a las pretensiones hegemónicas del imperio estadounidense están dirigidas a difuminar nuestra cubanía para la postre borrarla.
Sin embargo, esa ha sido una preocupación de los cubanos más lúcidos en todos los tiempos y fue el caso del periodista, poeta, patriota y socialista utópico cubano Diego Vicente Tejera, quien el 20 de mayo de 1903 publicó en el periódico habanero El Fígaro la siguiente reflexión:
“La juventud ha de empezar imponiéndose el deber patriótico de conocer nuestro tesoro literario y artístico, en tal comercio con los nobles espíritus que han pensado y sentido en esta tierra; es seguro que el alma se les tornaría más cubana, en vez de contentarse como hoy en míseras imitaciones de un arte exótico y trivial.
“Empezarían a nutrirse de la sabia fresca y abundante de nuestra propia naturaleza y Nicolás Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda, Félix Varela y José Antonio Saco, todos los ilustres de otros días tendrían en la tierra que se nos abre los dignos continuadores que les buscamos”.
Este consejo es válido para cualquier época.
