Celina González: una reina entre guitarras y laúdes

Foto: Internet

La Reina del Punto Cubano es el apodo que se ganó, gracias a su virtuosismo, la cantante y compositora Celina González, quien rebosaba de pura cubanía.

El secreto de su popularidad, durante su carrera artística, es haber sido siempre fiel a sus orígenes y a su pueblo. Se convirtió en una de las voces más reconocidas en el ámbito musical de Cuba y en su obra destacó las raíces campesinas y la influencia de las religiones africanas.

Nació el 16 de marzo de 1929, en el caserío La Luisa, entre Pedro Betancourt y Jovellanos, en la provincia Matanzas. Sus padres cantaban tonadas campesinas y dos de sus hermanos tocaban el tres y el laúd.

A los cuatro años se trasladó, junto con su familia, a la provincia Santiago de Cuba.

Desde pequeña tuvo una voz clara, potente y rítmica. A mediados de los años 40 del siglo 20 conoció a Reutilio Domínguez Terrero, un notable guitarrista con quien formó dúo en 1947, ella como voz prima y él como voz segunda y acompañante.

Cuando actuaban en el programa Atalaya Campesina, de la emisora Cadena Oriental de Radio, de Santiago de Cuba, fueron descubiertos por el ya famoso compositor de guarachas Benito Antonio Fernández Ortiz, conocido por Ñico Saquito, quien los trajo a La Habana y les brindó su apoyo e influencia musical.

El dúo Celina y Reutilio viajó varias veces al extranjero e intervino en la filmación de las películas cubanas Rincón criollo y Bella, la salvaje.

Lamentablemente, en 1964, el dúo se separó y Celina González comenzó su carrera en solitario, aunque en 1981 volvió a formar dúo, esta vez con su hijo Reutilio Domínguez González, para rescatar parte del repertorio de su antiguo dúo con Reutilio padre. En 1999 grabaron el disco 50 años como una reina, nominado en el 2001 al Grammy Latino.

Con el acompañamiento de los conjuntos típicos Campo Alegre, Los Montunos, Los Pinares, y el del popular programa de televisión Palmas y Cañas, bajo la dirección del notable laudista Miguel Ojeda, la carrera de Celina González como solista cada día fue en ascenso. Se presentó con gran éxito en teatros, cabarets, la radio y la televisión, y también grabó numerosos discos de repercusión internacional.

Su arte fue aplaudido en los más importantes escenarios de Europa, África y las Américas y cantó junto a Benny Moré, Barbarito Diez, Nat King Cole, Pedro Vargas y otros afamados artistas.

Fiel a sus creencias religiosas compuso temas de alabanza a los santos con que más afinidad tenía, uno de esos temas, titulado A Santa Bárbara, devino todo un símbolo de su vida y su arte.

Entre numerosos lauros y reconocimientos recibidos resaltan, el Premio Nacional de Música, en el 2002, y el que otorga la Fundación Fernando Ortiz.

La Reina del Punto Cubano falleció el 4 de febrero del 2015, a la edad de 86 años, tras una larga enfermedad que la alejó durante años del público.

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