Coleccionistas resguardan el patrimonio musical de Cuba

Reproductor de discos de vinilo. Foto: Lisandra Chaveco Valdés.

Melómanos y coleccionistas contribuyen a preservar una parte del patrimonio musical cubano que aún figura en discos de vinilo, formato muy apreciado por algunas personas en la nación caribeña y otras del mundo.

Reportes de prensa dan cuenta de personas que en la Isla han dedicado su vida a coleccionar la música que conforma la banda sonora de sus recuerdos familiares, amorosos y mucho más.

Isnay Rodríguez, conocido en el movimiento cubano de rap como DJ (Disc-Jockey) Jigüe, es uno de los jóvenes que se ha sumado a este movimiento que agrupa a habaneros y habaneras de todas las edades.

“Cuando pincho un disco de vinilo y escucho la música viajo a mi infancia, recuerdo a mi abuela, las reuniones y fiestas familiares donde oíamos las canciones en tocadiscos rusos”, comentó DJ Jigüe, coordinador del proyecto Guámpara Music, productora que difunde el hip hop de la Isla.

Otros coleccionistas como Rafael Valdivia llevan casi una década atesorando parte de la memoria musical del país.

“Llevo siete años con este entretenimiento, que va más allá de contabilizar los discos, porque debo tener conocimientos, clasificar el material, conocer quiénes interpretan, producen, la empresa discográfica y otros detalles”, explicó este melómano de 36 años.

Valdivia cuenta ya más de 7 mil materiales, lo que ha despertado en él el deseo de investigar sobre la música cubana y latinoamericana.

Por su parte, a Rigoberto Ferrer la pasión por los discos de vinilo le llega a través de su familia.

Todo es culpa de mi abuelo, que tenía devoción por recopilar tangos y rancheras mexicanas”, afirmó el citadino.

No obstante, él asegura disfrutar de una mayor variedad de ritmos de todos los continentes, aunque siempre privilegia las sonoridades cubanas.

Ellos, y otras personas, se reúnen de manera periódica en algunos espacios capitalinos.

“Tenemos una peña los primeros lunes de cada mes en la sede de la discográfica Egrem, espacio donde compartirnos música y debatimos con personalidades importantes de la música cubana”, señaló Valdivia.

Además, mencionó que un día a la semana se reúnen en el Hotel Habana Libre, del Vedado habanero, para compartir sus obras musicales en el programa “A Buena Hora”, de la emisora Radio Taíno.

Coleccionistas y melómanos construyen fuertes lazos para no dejar que el vinilo desaparezca, aun cuando esa práctica se torna algo compleja en la Isla.

Al respecto, mencionan las dificultades para la conservación, pues no siempre tienen als condiciones idóneas y los discos se dañan con la humedad, el calor o el poco cuidado de algunas personas.

Al respecto, Isnay Rodríguez recordó como “hace un tiempo podías ver los discos de vinilo en los basureros”.

También refirieron la venta de los fonogramas a extranjeros, fenómeno que ha aumentado en los últimos años y si bien contribuye a difundir la cultura cubana en el mundo, a su vez deja huérfano al país de una parte considerable de un patrimonio musical que pudiera perecer.

“Claro, siempre hay quien no quiere deshacerse de ellos, e incluso, ahora es común ver a gente comprando reproductores antiguos para escucharlos en casa”, afirmó Isnay Rodríguez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *