Crónica de lunes: El hombre que no quiso ser famoso

En una actividad de la casa de cultura de Manzanillo. El segundo de izquierda a derecha: Navarro Luna, y el cuarto en ese orden: Jorge Chávez Gamboa. Foto del archivo familiar

En una actividad de la casa de cultura de Manzanillo. El segundo de izquierda a derecha: Navarro Luna, y el cuarto en ese orden: Jorge Chávez Gamboa. Foto del archivo familiar

Por sus conocimientos y su sensibilidad, Jorge Chávez Gamboa pudo ser un hombre de fama y ocupar un alto escaño en el mundo de la literatura cubana, pero en lugar de ello, escogió una vida sencilla. Para hacer justicia a la historia de ese hombre es esta crónica de lunes.

Cuenta una de sus hijas que con frecuencia visitaba su domicilio Alex Pausides, actual vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), para que Jorge le ayudara a revisar sus textos. En esas ocasiones, ella y su hermana mayor, que a la sazón eran unas jovencitas, se molestaban, pues sabían que el padre no saldría esa noche y no podrían “escaparse” para ir al cine.

A principio de la década de los 70 del siglo XX, ya Jorge participaba activamente en el taller literario Manuel Navarro Luna que dirigía Modesto Tirado y era director y editor de su boletín: Guacanayabo, con una tirada mensual y que se imprimía en la Empresa de Medios de Propaganda del Partido Comunista de Cuba de la oriental región de Manzanillo.

En su tiempo, Jorge fue gran amigo del poeta manzanillero Navarro Luna (antes de su fallecimiento) y de Alejo Carpentier, dos grandes de las letras cubanas, así como del conocido locutor Mariano Gómez Navarro de la radio de Manzanillo y de Félix Pita Rodríguez.

Chávez Gamboa fue también corresponsal de la emisora Radio Reloj desde su natal Campechuela a partir de la década de los 50.

Nacido el 11 de abril de 1921, en un hogar humilde de ese poblado que descansa a orillas del golfo de Guacanayabo, Jorge se esforzó al estudiar y se graduó de abogado.

Una vez graduado fue empleado como secretario en la alcaldía de Campechuela, lo que le valió como cobertura para colaborar con el Ejército Rebelde, bajo las órdenes de Crecencio Pérez y muy ligado a Horacio Rodríguez, quien fue asesinado precisamente mientras trasladaba un documento dirigido a Jorge. Esto motivó que tuviera que huir por mar hacia la ciudad de Manzanillo.

Tras el triunfo de enero de 1959 pasó a trabajar en la Administración Pública y continuó vinculado a todas las actividades de la Revolución y de la cultura.

En el año 1980 decidió trasladarse a La Habana donde continuó desarrollando actividades culturales y trabajando en la empresa de Comercio del municipio Centro Habana.

Jorge Chávez Gamboa falleció, victima de una dolencia, el 26 de octubre del año 1990.

Carátula y sumario del número 16 del boletín Guacanayabo, correspondiente a julio de 1978

Carátula y sumario del número 16 del boletín Guacanayabo, correspondiente a julio de 1978

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *