“¡Aquí… Radio Progreso, presentando… Alegrías de Sobremesa!” La voz y entonación inconfundibles del presentador Eduardo Rosillo da la impresión al radioescucha de estar frente a un telón que se descorre para dejar al descubierto un escenario sui géneris donde la buena música cubana armoniza con un momento de humor.
Cada día, un poco antes de las ocho de la noche, salía al aire este destacado programa en el que un cuadro de comedias compuesto por actrices y actores estrellas hacían reír con situaciones disparatadas.
Los que ya peinamos canas o nos hemos quedado calvos a causa del implacable, podemos recordar a muchos de esos artistas que hicieron las delicias de los radioyentes con guiones chispeantes e inesperados; cada día uno distinto.
Sentado tras la máquina de escribir donde se gestaban esas historias estaba un verdadero icono del humor cubano: Alberto Damián Luberta Noy, conocido simplemente como Alberto Luberta, quien nació en La Habana el 27 de septiembre de 1931.
Con solo 16 años de edad ya estaba trabajando para la radio como copista de libretos y adaptador de programas para la televisión.
Desde antes de que la planta radial, ubicada en el número 105 de la calzada de Infanta, pasara a ser nombrada como Radio Progreso, ya Luberta escribía libretos para el segmento humorístico Tota y Pepe que salía como parte del programa Fiesta a las Nueve de la emisora CMQ.
En 1963 salió al aire la primera emisión de Alegrías de Sobremesa, dirigido por el también excelente actor Antonio (Ñico) Hernández, quien dos años más tarde propuso a Luberta convertirse en su escritor.
Luberta también escribió para otros medios, incluso para algunos impresos y además se le debe una revista musical titulada La Rampa, que fuera estrenada en el teatro Martí. Además incursionó en la docencia, impartiendo cursos para adiestrar a escritores de radio y televisión.
Por su destacada trayectoria laboral ha recibido numerosos premios; entre ellos: el Premio Nacional de Humorismo por la Obra de Toda la Vida en 2001, el Premio Nacional de Radio, las medallas Por la Cultura Nacional que otorga el Ministerio de Cultura y Raúl Gómez García, que otorga el sindicato del ramo por 25 años de trabajo en el sector, así como la medalla Jesús Menéndez, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Además ostenta la medalla Combatiente de la Lucha Clandestina, pues durante la última etapa de la contienda insurreccional cubana fue combatiente del Movimiento 26 de Julio (M-26-7).
En el momento de escribir esta crónica Alberto Luberta disfruta de una bien merecida jubilación ¡Que le dure por muchos años!
De Alegrías de Sobremesa, su presentador estrella y sus actrices y actores más destacados queda aún mucho por decir, pero eso es tema de otro trabajo.

