Algunos días del año parecen predeterminados a acumular hechos trascendentes; algunos tristes, trágicos, hasta terribles; otros felices, pero en ambos casos son hechos que cambian el curso de la historia de manera radical. El 11 de septiembre es uno de esos días.
Recordemos que ese día de 1973 fue asaltado el Palacio de la Moneda, sede del gobierno chileno, y asesinado el presidente constitucional de esa nación andina, Salvador Allende. También en una fecha similar, pero de 2001, fueron derribadas las torres gemelas de Manhattan con un saldo terrible.
Para los cubanos, en especial para su cultura, también el 11 de septiembre acumula hechos que han modificado la línea de la historia de manera importante. Veamos algunos de esos eventos:
El nacimiento de un mago
En el año 1876 nació, en el poblado de Jibacoa (actual provincia de Mayabeque), Antonio Maria Romeu Marrero, importante pianista y compositor cubano que por su trayectoria se ganó el sobrenombre de El Mago de las Teclas.
Promotor incansable de la música cubana y en especial de su baile nacional: el danzón, y creador de la charanga francesa, formato orquestal que ha sido determinante hasta nuestros días en el arte musical en Cuba.
Desde los ocho años comenzó su educación musical y con 10 ya tocaba el piano para amenizar fiestas y bailes. El 5 de agosto de 1887 debutó como pianista en el Casino Español del poblado de Aguacate, donde interpretó por primera vez un danzón y en 1889 compuso su primera pieza musical de ese género.
Entre 1910 y 1920 formó su propia orquesta, con la que alcanzó enorme popularidad.
Trabajó con esa agrupación en la radioemisora El Progreso Cubano y a la vez se presentó como pianista solista en el programa La hora íntima donde comenzó a conocérsele como El Mago de las Teclas, título de uno de los danzones compuestos por él.
En el año 1939, Romeu incursionó en el cine con la película Estampas habaneras, en la que interpreta el danzón Tres lindas cubanas.
Ya para esa época el músico había modificado el formato de su orquesta, a la que agregó trompeta, trombón de pistones y clarinete y con ella fue contratado por la emisora RHC Cadena Azul.
A Antonio María Romeu se le atribuyen más de 500 composiciones musicales, principalmente danzones.
De Guanabacoa a las estrellas
Ignacio Jacinto Villa y Fernández, más conocido por Bola de Nieve, pianista y compositor, nació en Guanabacoa 11 de septiembre de 1911.
Negro y de familia muy humilde, nacido en una demarcación marcada en gran medida por la marginalidad, Ignacio parecía tener pocas posibilidades de alcanzar alguna posición social. Pero su talento natural lo llevó a la fama.
Con ocho años de edad comenzó a estudiar solfeo y teoría musical, aunque su aspiración era ser doctor en Pedagogía y en Filosofía y Letras, pero cuando se matriculó en 1927 en la Academia Normal para Maestros, la crisis económica que provocó la dictadura de Gerardo Machado lo obligó a dedicarse a la música para subsistir.
Inició su carrera como pianista, acompañando la proyección de filmes silentes en el cine Carral de su villa natal y luego tocó en la Orquesta de Gilberto Valdés que se presentaba en el cabaret La Verbena. Acompañó por vez primera a Rita Montaner en el roof del hotel Sevilla, donde ella cantó El manisero de Moisés Simons y Canto siboney de Ernesto Lecuona.
Su arte como pianista, compositor y cantante lo llevó a recorrer el mundo y triunfar llevando la música a innumerables escenarios.
El cantor de la Revolución
Seis años justos después que Bola de Nieve naciera en la villa de Pepe Antonio le siguió en la ciudad de Manzanillo (actual provincia de Granma) Carlos Manuel Puebla Concha, compositor, guitarrista y vocalista, que cultivó los más diversos géneros de la música popular cubana, como el bolero, el son, la guaracha y el sucu-sucu.
Sus canciones de exquisita melodía, depuradas letras y métrica impecable incursionan tanto en los sentimientos amorosos como en los patrióticos, aunque quizás por estos últimos sea por los que más se le conoce. Resaltan por su belleza las dedicadas a Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara.
Entre sus temas de argumento político se destacan también algunas rebosantes de aguda sátira.
Su primer aprendizaje musical se basó en el auto didactismo, aunque luego estudió en el Seminario de Música Popular dirigido por el pianista y musicólogo Odilio Urfé.
De familia humilde, Puebla nunca abandonó su proverbial sencillez a pesar de haber alcanzado la fama, viajado medio mundo y compartido escenarios con destacadas figuras internacionales de la música.
El campeón de La Habana
También el 11 de septiembre, pero de 1942, nació un hombre que bien merece encontrarse entre los campeones en la defensa de La Habana, su historia, cultura y patrimonio. Su nombre es Eusebio Leal Spengler.
De formación autodidacta, a los 16 años comenzó a trabajar en el gobierno municipal donde alcanzó el sexto grado.
Por su afición a la Historia fue acogido por el investigador Emilio Roig de Leuchsenring y orientado por él en su vocación.
Sin haber obtenido oficialmente más que el sexto grado, pero con una intensa preparación, presentó exámenes de suficiencia académica en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, y logró ingresar por Decreto Rectoral a la carrera de Licenciatura en Historia, diplomándose en 1979.
Luego obtuvo el doctorado en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas y en Estudios sobre América Latina y el Caribe.
Actualmente desempeña la responsabilidad de Historiador de la ciudad de La Habana, como lo hizo en su tiempo su mentor Emilio Roig, además dirige el programa de restauración del Centro Histórico de la capital cubana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco* en 1982.
De verbo fácil e infinita erudición, el doctor Leal es un incansable trabajador que ha logrado con su liderazgo dar un inestimable impulso a la restauración de esa emblemática parte de la metrópoli habanera. Eso además de múltiples cargos y membresías en diversas organizaciones.
También ha merecido más medio centenar de premios y distinciones, tanto de Cuba como de otros países de todos los continentes, y en su currículo se cuenta más de una docena de doctorados Honoris Causa, pero ninguno de esos lauros, bien ganados, hace que nuestro Eusebio Leal haya perdido su sencillez y su vocación de servicio.
* Unesco: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) (N.A.)

