¿Cuántas veces, cuando éramos niños, pensamos en la profesión que más nos hubiera gustado que ejerciera nuestro padre? Por orgullo, sobre todo hace unos cuantos años atrás, cuando los detalles materiales marcaban mucho menos nuestras vidas.
¡Viva papi! es un cuento de Harry Reade, representado en un dibujo animado realizado por Juan Padrón a partir de una grabación en la voz de Ignacio Villa (Bola de Nieve): una verdadera joya. En esa narración un niño que vivía avergonzado porque su padre fabricaba tuercas, descubre la importancia de ese humilde oficio.
Así pues, niños y jóvenes, pueden sentirse orgullosos de sus papás aunque ellos no ocupen una posición encumbrada en la sociedad, solo por ser hombres honestos, respetables y amorosos.
Desde tiempos inmemoriales, en la mayoría de las sociedades, el padre ha sido el patriarca, el proveedor, el que trabaja y lleva el sustento a la familia, el que dicta las reglas en la casa, y aunque esta es una visión obsoleta en los tiempos que corren, queda mucho todavía de esas tradiciones. El padre es la figura protectora de casi todos los hogares.
El papel del padre es fundamental como ejemplo en la formación de la prole y si su proceder es ético y noble –aunque sea un humilde fabricante de tuercas– puede hacer que sus descendientes lleguen a ser hombres y mujeres de bien. Por eso, no solo el Día de los Padres, sino en cada minuto del año, debe ser objeto del cariño y el respeto de su progenie, pero ese día con mucha más razón.
El Día del Padre (o de los padres) tuvo lugar por primera en Estados Unidos gracias a Sonora Smart Dodd, a quien se le ocurrió la idea durante una misa celebrada con motivo del Día de la Madre, que se había instaurado hacía un par de años. La idea original de la señora Smart era homenajear a su padre, un veterano de la guerra civil, que había sido capaz de criar de manera ejemplar a sus cinco hijos después de haber quedado viudo.
Para ello escogió el 5 de junio, día del cumpleaños de su progenitor, pero la fecha estaba muy cerca y no daba tiempo a preparar las condiciones necesarias, por lo que quedó aplazada por dos semanas.
A la idea se sumaron otras personas y así fue como, el 19 de junio de 1910, se dedicó por primera vez un día del año para honrar a los padres, aunque la efeméride quedó oficialmente establecida en 1924, por decreto presidencial bajo el gobierno de Calvin Coolidge, y 42 años después el presidente Lyndon B. Johnson firmó una proclamación que declaraba el tercer domingo de junio como fecha para la celebración del Día del Padre con carácter nacional.
La escritora y artista cubana Dulce María Borrer abogó porque la idea de Sonora Smart se implantara también en nuestro país y logró que el día dedicado a los padres tuviera su primer festejo en el año 1938 en igual fecha que en Norteamérica. En la actualidad es el tercer domingo de junio.
Claro que las fechas escogidas para ese propósito no coinciden en todos los países, en Rusia, por ejemplo, se rinde tributo a los papás el 23 de febrero, en coincidencia con el Día del Defensor de la Patria y en Andorra, Bélgica, Bolivia, Croacia, España, Honduras, Italia, Liechtenstein, Mozambique y Portugal, se celebra el 19 de marzo, por solo citar algunos.


