El himno que encarnó el ideal de todos los cubanos

La Bayamesa se convirtió en el Himno Nacional de Cuba. (Foto: ciego.cult.cu)

La Bayamesa se convirtió en el Himno Nacional de Cuba. (Foto: ciego.cult.cu)

Si una decisión ha estado acertada ha sido la de escoger el 20 de octubre como Día de la Cultura Cubana, pues fue en esta fecha cuando los bayameses cargados de fervor y patriotismo, cantaron públicamente, por vez primera, aquella marcha que los incitaba a no temer una muerte gloriosa porque “morir por la patria es vivir”.

Hacía solo diez días que Carlos Manuel de Céspedes había dado la libertad a sus esclavos y llamándolos hermanos, los había invitado a sumarse a la lucha para conquistar la independencia de Cuba y se hablaba por vez primera y sin temores de patria, de nación, de cubanía.

Un prestigioso patriota bayamés, abogado y músico, Don Perucho Figueredo, había compuesto por encargo algunos meses antes, la música para una marcha patriótica, que habría de acompañar los proyectos que allí se gestaban, algo semejante a “La Marsellesa” de los revolucionarios franceses.

Y ese día, aquel patriota, respondiendo a las exigencias de un pueblo reunido en la Plaza Mayor de aquella Villa, para recibir a los primeros mambises, haciendo gala de todo su talento compuso, sobre las grupas de su caballo, la letra para aquel himno, “La Bayamesa”, un himno que encarnó el ideal de todos los cubanos.

Un himno forjado en la pelea, firme como el acero y que desde aquel momento, acompañó a los cubanos en todas las circunstancias, en las buenas y las malas, en la euforia del triunfo y en el dolor de las derrotas, tanto era así, que en el año 1900 se asumió, de manera oficial como nuestro Himno Nacional.

Un himno que nos llama al combate en aras de defender la soberanía y la dignidad, conceptos indisolublemente ligados a como somos y como pensamos los cubanos, este pueblo que encarna valores morales y espirituales heredados durante generaciones y donde cultura y nación son procesos inseparables de permanente construcción.

Por ello, no podía haberse escogido una fecha mejor para celebrar a la cultura cubana que la del 20 de octubre, cuando por vez primera los cubanos cantaron aquellos ardientes versos que nos enseñan que vivir en cadenas es vivir, en afrenta y oprobio sumidos y nos invita a estar atentos al sonido del clarín cuando la Patria nos llama.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *