Un hombre que, además de su talento artístico, posee como virtud la amabilidad, es Eliades Ochoa, quizás porque su formación transcurrió en el ambiente campesino, donde las personas suelen ser llanas y sencillas.
El guitarrista, cantante y compositor, sin embargo, está calificado como uno de los más importantes soneros cubanos de todos los tiempos y un tenaz defensor de la música tradicional de la mayor de las Antillas.
Eliades Ochoa Bustamante nació el 22 de junio de 1946 en Alto Songo, localidad perteneciente a la actual provincia Santiago de Cuba. Con solo seis años de edad ya hacía sus pininos guitarra en mano y para 1958, cuando su estatura apenas igualaba la longitud del instrumento, empezó a trabajar para ganarse la vida interpretando su música en los barrios marginales del Santiago de aquella época, dando así comienzo a su carrera profesional.
En década de 1960 formó parte del Oriental Quintet y en 1963 ya intervenía en el programa radial Trinchera Agraria, que se trasmitía por la CMKC, emisora de la siempre hospitalaria ciudad al sur del oriente cubano; posteriormente ingresó al Septeto Típico Oriental, y más tarde, en el año 1978, al cuarteto Patria un grupo que se ha mantenido activo desde su fundación en 1940, dirigido por Francisco Cobas la O (Pancho), a quien Ochoa sustituye en esa función en 1978.
En 1986 el cuarteto contó con la participación de Francisco Repilado, Compay Segundo, no sólo en presentaciones en Cuba, sino también en el extranjero.
En 1997, junto a otros músicos, obtuvo el premio Grammy por el disco compacto Buena Vista Social Club, en la categoría de Música Tropical. Además de este premio, tiene en su haber cuatro discos de oro y uno de platino.
En el 2000 su disco Sublime ilusión fue nominado para el Grammy como lo fue en 2001 Tributo al Cuarteto Patria. Grabó el compacto Continental, con Charles Musselwhite; Africando, con el saxofonista camerunés Mango Dibango, y en ese mismo año obtuvo el Premio de la Música de la Sociedad General de Autores y Editores de España y de la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes de España, este último al el mejor álbum de música tradicional.
Al extranjero ha llevado también Ochoa la música cubana. Se le ha escuchado en Guadalupe, Martinica, Granada, Curazao, Nicaragua, Brasil, República Dominicana, México, Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Holanda, Italia y Japón.
El séptimo arte no ha escapado al horizonte profesional de Eliades, junto al Buena Vista Social Club participó en el filme Cubanísimo por el que obtuvo el reconocimiento de la crítica internacional y fue nominado al Premio Grammy, en la categoría de Mejor Álbum Tropical Contemporáneo en el 2010.
Por su trabajo, este músico fue galardonado en 2018 con el Latin Awards Canadá, en su cuarta edición, siendo él y Miguel Barnet los primeros cubanos en recibir ese lauro.
Recientemente, en el festival Chocolate con café, el maestro Eliades Ochoa brindó declaraciones en exclusiva para la COCO:
“A mí no me gusta llegar a los lugares como el artista del sombrerito negro, sino como el Eliades de pueblo, de gente; el músico de Santiago de Cuba que le gusta hablar, compartir… que la gente me pidan lo que quieren oír y que canten conmigo; es señal de que se saben mis canciones, que les gusta lo que hago, que lo agradecen.
“Todo lo que tengo y lo que puedo llegar a tener se lo debo a la música tradicional cubana, al respeto que siento por ella y con la seriedad que hago mi música. A cualquier lugar del mundo, cuando llego, es Cuba la está allí.
“Yo opino que la música tradicional cubana es tan fuerte que siempre llega para quedarse, y no solamente es Eliades con su grupo Patria o Eliades con el Buena Vista Social Club. Hemos actuado en lugares donde solamente hablan su idioma, como Holanda, Nueva Zelanda y Japón y cuando empezamos a cantar el público canta con nosotros en español ¡Se saben las canciones!
“Te das cuenta que la gente agradece lo que hacemos y eso me llena de salud, me hace sentir fuerte para seguir haciendo música en cualquier parte del mundo, a cualquier hora y en cualquier escenario”.
En su hablar, aun después de tantos años y tantos viajes, se nota claramente la forma de hablar de quienes crecieron en la oriental provincia Santiago de Cuba, no solo por su entonación, sino por su forma llana y diáfana de comunicarse con sus interlocutores, porque Eliades Ochoa es, sencillamente, un hombre de pueblo con una guitarra.


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