Emiliano Sardiñas: un poeta trotamundos

Emiliano Sardiñas durante una visita a la emisora COCO. Foto: Lien Martí

Emiliano Sardiñas o El Poeta de la Mochila, como también se le conoce, es un hombre carismático, afable, locuaz y agudo en sus reflexiones no exentas de humor.

Lo hemos invitado a que nos cuente su historia y otros aspectos referentes a su trabajo.

“Yo vivía en las lomas de Realengo 18 y la única referencia que tenía de la poesía, la improvisación y el punto cubano era el programa radial Vivimos en Campo Alegre, que salía al aire de lunes a viernes a las seis de la tarde.

“Caminaba hasta la casa de mi tía, porque en la mía todavía no había radio, hasta que mi hermano mayor, que había venido a vivir a La Habana, llevó un aparato marca Selena y aquello fue todo un acontecimiento.

“Mis primos me preguntaban por qué me gustaba tanto la música campesina y yo les decía que era una cosa rica cuando sonaban las ‘guitarritas’; no sabía yo entonces lo que era un laúd; las bolas1 que le ganaba a mi primo luego se las regalaba para que me dejara oír a los poetas.

“Yo tenía un tío llamado Luis que decía: ‘Ustedes no le hacen caso a Emilianito y algún día lo van a oír cantando por radio’.

“Ya adolescente, fui a estudiar la secundaria básica al plan de becas de Jagüey Grande y allí, en las actividades culturales, empecé a subir al escenario con otro loco igual a mí y del mismo monte en que yo vivía y nos hicimos famosos en la escuela; nos decían los poetas Sixto Charón y Emiliano Sardiñas.

“Ahí comienza la historia, porque entonces vine a vivir en La Habana y asistir a las peñas, y cuando me llaman al servicio militar en Alquízar comienzan a ayudarme los campesinos que eran mis compañeros y así empiezo a tomar en serio la idea de cantar… y empiezo a entonar, porque hasta entonces cantaba fuera de tono.

“Después de Alquízar fui a la conquista de Güira de Melena, de San Antonio de los Baños, de Artemisa… Ahí empecé a conocer a los profesionales que iban a esos pueblos y que eran estrellas del programa Palmas y Cañas.

“En la unidad militar, un día estábamos escuchando a Alexis Díaz Pimienta y Tomasita Quiala y le dije a mis compañeros: ‘Ustedes ven donde están esos, pues cuando yo termine el servicio militar voy a estar ahí’ y se echaron a reír. Pero así se dieron las cosas; empecé a cantar con los profesionales.

“Primero me presenté a una audición y no la aprobé; me fui a trabajar a otra cosa, pero al año siguiente insistí y entonces sí lo logré. Ya el año próximo voy a cumplir 30 años de vida artística, de trotamundos de la décima2, de ir a todos los campos, a todos los rincones de Cuba; no hay un lugar de la geografía cubana donde no haya cantado, donde no haya tenido una novia, donde no haya ido a jugar pelota, a comer con los guajiros.

“Esas han sido las vivencias que han marcado mi vida, andar con una mochila por toda Cuba, parado en los semáforos, parado en los terraplenes, pidiendo botella3; y desde donde quiera que haya estado siempre he venido a la televisión.

“Un sábado estaba en Holguín y llamé al director de Palmas y Cañas y él pensaba que yo no iba a llegar a tiempo al programa, pero al otro día, a las seis de la tarde estaba en el estudio de la televisión”.

¿Cómo te ha marcado profesional y personalmente tu participación como jurado en el exitoso programa televisivo La Colmena TV?

“Lo primero que ha representado para mí es una reconciliación con el Emiliano niño; un reencuentro con ese niño que todos decimos que llevamos por dentro, que no lo abandonamos, pero que, a veces, no nos damos cuenta que le estamos dando demasiado descanso.

“Cuando me llamaron a La Colmena TV no pregunté nada; ya había colaborado mucho con La Colmenita en otras cosas. Cuando se estrenó su versión de Alicia en el país de las maravillas, yo escribí parte del guión. Alicia era una niña cubana, mulatica, que cantaba décimas y hacía controversias con un conejo.

“Al conocer a Carlos Alberto Cremata, en el año 1990, él trabajaba con otras personas, muchos de ellos que empezaban sus carreras, e hicimos una gira por todos los campamentos agrícolas de Güira de Melena. Para entonces La Colmenita era solo un sueño para Cremata.

“Luego me llamaron para que fuera uno de los jurados de La Colmena TV. Yo le pregunté a Cremata ¿Tú cuentas conmigo? Y me contestó: ‘Por supuesto que cuento contigo, pero de julio a septiembre no vas a poder salir de Cuba’. Yo le dije que tenía planificadas dos giras al extranjero, pero que contara conmigo.

“Cuando me enteré que otro de los miembros del jurado era Osvaldo Doimeadiós me puse contentísimo, porque lo conozco desde hace años, sé de su calidad humana.

“Sabía también que existía un Coro Diminuto y una directora de ese coro llamada Carmen Rosa López, pero no la conocía personalmente, y he conocido a pocas personas como ella. La calidad humana de esas dos personas es espectacular.

“Entre los tres hemos formado un equipo, una hermandad, una familia… Y desde ese punto de vista La Colmena TV representa para mí un horizonte nuevo; una posibilidad de hacer cosas diferentes a las que he estado haciendo durante todos estos años que llevo en la música campesina.

“Esa experiencia de estar entre niños, de tener una convivencia como la que tengo con ellos –todos los del equipo la tenemos, pero yo más que los otros, porque, como dice mi familia, yo me voy a morir de viejo sin ser adulto– y es que yo soy así, siempre me estoy riendo, haciendo travesuras; a los mismos niños les toco el hombro por un lado y me voy por el otro, ellos me abrazan, yo los cargo…

“La Colmena TV me hace recordar una frase de un poeta improvisador uruguayo que entrevistaron para el libro El poeta de la mochila y dijo sobre mí ‘Emiliano es un niño travieso y juguetón que vive en el cuerpo de un hombre’.

“Siempre he tenido seguidores entre los niños, pero nunca a este nivel de ahora. Poder ir a las escuelas, compartir con los alumnos y que ahora haya tantos niños tratando de componer octosílabos y de decir décimas; eso es muy importante para mí, no solo como persona sino como lo que yo represento para la cultura tradicional, especialmente el repentismo, que recientemente fue recientemente declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Viendo a estos niños artistas en La Colmena TV ¿cómo definirías, con una sola palabra, el futuro de la cultura cubana?

“Prometedora”.

Notas del autor:
1- Bolas, se refiere a las conocidas como canicas.
2- Décima, se refiere a la estrofa de 10 versos octosílabos muy empleada en la música rural cubana.
3- Pedir botella, forma coloquial de llamar en Cuba a la manera de viajar gracias al favor de los conductores de vehículos, conocida en otros países como autostop.

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