
Manolo Ortega (izquierda) y Violeta Casals (derecha) dos iconos de la locución cubana. Diseño: Gilberto González García
El primero de diciembre es el día dedicado en Cuba a esos imprescindibles trabajadores de la radio y la televisión que son los locutores.
La responsabilidad de esos profesionales es muy grande, pues en sus voces se ponen a disposición del gran público tanto los grandes sucesos como los avatares de la vida diaria y en esa profesión los errores son fatales.
En estos días en que todo el país se encuentra inmerso en un intenso movimiento informativo a causa del lamentable fallecimiento del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, nuestros locutores se crecen en su valía para mantener al pueblo debidamente informado de todo lo que acontece como parte del homenaje que se le rinde.
Por esa misma razón es imposible festejar, pero imprescindible recordar a los locutores que ya no están con nosotros y que en su tiempo entregaron lo mejor de sí a la noble causa encabezada por el Comandante en Jefe.
Cómo olvidar entonces a Violeta Casals, a la que podríamos señalar como la primera locutora de la Revolución, cuya voz se escuchó a través de las ondas de Radio Rebelde desde su enclave original en la Sierra Maestra. Ella también constituye un símbolo de la mujer locutora en Cuba.
Violeta se graduó de doctora en Filosofía y Letras, y en Pedagogía en la Universidad de la Habana. También culminó estudios en la Academia de Arte Dramático.
Después participar en la huelga del 9 de abril y sufrir detenciones por sus actividades en contra de la tiranía de Fulgencio Batista, en agosto de 1958, se incorporó al Ejército Rebelde en el macizo montañoso del oriente cubano.
Ricardo Martínez, fundador de Radio Rebelde, relata que ella pensaba irse a servir de maestra pero Fidel la designó para trabajar en la emisora guerrillera, otro de los grandes aciertos del Comandante en Jefe.
Luego del triunfo, Violeta dirigió la radiodifusora en la década de los 60 del siglo XX.
Otro locutor legendario, al que no podemos dejar de mencionar es Manolo Ortega, maestro de ceremonias y conductor en los actos públicos en que aparecía Fidel, locutor de los noticieros nacionales de la televisión cubana y del Noticiero Icaic Latinoamericano que dirigió durante muchos años Santiago Álvarez, además de otros espacios informativos en la radio.
Nacido en Ciego de Ávila, entonces perteneciente a la provincia de Camagüey, fue llevado a España por sus padres, quienes eran oriundos de ese país.
Allí Manolo Ortega, siendo ya un joven, se involucró en la lucha a favor de las causas justas cuando combatió en la Guerra Civil Española y sufrió reclusión en los campos de concentración fascistas de Francia por su afiliación a la Juventud Socialista.
De regreso en Cuba, en el año 1939, se incorporó inmediatamente al trabajo en la radio donde, entre otras cosas, incursionó en la narración deportiva.
Entre los eventos más relevantes que cubrió no puede dejar de mencionarse la invasión mercenaria por Playa Girón en abril de 1961.
De estos dos iconos de la locución en Cuba hay mucho que contar. Más de lo que normalmente ocupa una nota periodística. De la misma forma hay mucho que decir de los demás locutores que han desarrollado y desarrollan su imprescindible labor en los medios de comunicación cubanos. A todos ellos, muchas gracias.
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