Los parches son un arte

La primera visión que tuve del arte de trabajar con parches me la ofreció mi madre, quien me confeccionó un edredón o cubrecama con telas que había recopilado de su bolsa de retazos.

En un tiempo de crisis en el país, como madre y bordadora, no sólo encontró una solución a la escasez, sino que asimismo mostró su voluntad de hacer que lo bello se uniera a lo útil. Ella lo aprendió de su abuela y quién sabe cuántas generaciones de nuestros ancestros –imagino que sobre todo fueron mujeres y no hombres quienes lo practicaron– han tejido una historia de manteles, servilletas, sobrecamas o alfombras, que son todavía poco apreciados en nuestro país

Cada tercer sábado del mes de junio, en muchas partes del mundo se celebra el Día Internacional del Patchwork y es momento para convocar a los artesanos y artistas, a las amas de casa y debutantes a que muestren sus obras, ocupen espacios públicos y alienten a menores y adultos a incursionar en una labor textil que tiene su técnica y códigos propios, pero es barata, recicla, entretiene y soluciona.

Tal vez por eso me alegra saber que en la Casa de la Obra Pía, en La Habana Vieja, durante todo el mes de junio, estarán abiertas las exposiciones de Patchwork El límite es el cielo, del grupo Mujeres Trabajando, del municipio habanero de 10 de Octubre y Entre losas y telas, que integran más de 15 tapices artísticos de los artesanos Isabel Torres Jiménez, Rafael Hernández Rodríguez y Ela María Pérez Hernández.

Estas dos muestras, son una linda respuesta a la celebración, pero igualmente se suman al Primer Festival del Parche que ha organizado esta institución de la Oficina del Historiador de la Ciudad en conjunto con la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) y que sesionará asimismo en ese lapso de tiempo, como un buen pretexto para reunirse, intercambiar con la comunidad, realizar talleres y propiciar el conocimiento.

La palabra patch significa remiendo, parche, en inglés; de ahí que patchwork, se puede traducir en algo así como trabajo de unión de parches o pedazos de tela pequeños que forman otra tela más grande, aunque a veces las obras son pequeñas y de disímiles formas.

Es una técnica antigua. Existen referencias de que en el antiguo Egipto se practicaba e incluso, que llega a la América del Norte con inmigrantes escoceses e ingleses hace ya unos 200 años. Fue un arte de urgencia sobre todo para las clases más pobres, que ha evolucionado en el tiempo, se ha mezclado y ennoblecido.

Se dice que fueron los hippies con su forma de vida comunitaria y manera de vestir, quienes hicieron del Patchwork un estilo de diseño muy popular en los años de apogeo de este movimiento.

Hoy es un trabajo manual que en muchas partes está siendo remunerado y reconocido.

A veces se les pide a los artesanos exclusividades que son mostradas como verdaderas obras de creación. Y donde más auge ha cobrado su presencia, se encargan telas especiales o se observa la intervención de los propios artistas con diferentes técnicas de bordados.

Como yo lo veo, en Cuba sería de suma utilidad como fuente de trabajo y como una expresión de enseñanza artística a nivel comunitario y para todas las edades.

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