Los pijamas de Rey y la importancia de la comodidad

Rey Montalvo Vasallo

Rey Montalvo Vasallo

Tengo un amigo trovador que gusta de andar en pantalones a cuadros o rayas, de tela suave, que cae ligera y no da calor. Completan su atuendo un pulóver, casi siempre blanco, negro o de otro color entero y sandalias o zapatillas, según pueda.

Rey viste con el mismo desenfado de casi todos los trovadores. Y es que, como persona talentosa, a Rey le preocupa más el contenido que la forma.

Pero viste sobre todo como se lo permite su maltrecha economía de sociólogo recién graduado y trovador, ahora horadada por el acometimiento familiar de obras constructivas que le permitirán tener por primera vez desde que nació su hermano Vitico hace 13 años, su propio cuarto.

Cuando Rey se puso el primero de esos pantalones para cantar le dije en bonche que me gustaban sus pijamas y hasta me ofrecí para ponerles bolsillos. Desde entonces Rey también les llama a sus cómodos pantalones a cuadros o rayas, que no son pijamas, pijamas.

Pero en su última presentación de 2013 Rey se personó elegante, con jean, camisa negra y zapatos de vestir. La ocasión lo merecía, pues hacía en Matanzas una versión del concierto ofrecido hace unos meses en el espacio a Guitarra Limpia del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, de La Habana, con acompañamiento de bajo, guitarra eléctrica y batería…

“Hoy no vengo en pijama, como dice mi amiga Yirmara”, jaraneó antes de comenzar su concierto el joven trovador, natural de Matanzas, que tiene un espacio fijo en su ciudad los segundos viernes de cada mes.

Y sí, tal vez ese día el pijama no pegaba. No se puede vestir igual en todo momento.

Pero si Rey me preguntara, yo lo prefiero en pijama, porque cuando canta en pijama y con sandalias, Rey es más él. Se le ve más desenvuelto, se mueve más ligero, acomoda mejor la guitarra y puede cruzar los pies inquietos sin temor a rayar los zapatos…

Entre los pijamas y la etiqueta, yo, como Rey, me quedo con los pijamas, porque los pijamas simbolizan la comodidad.

Y no es que esté en contra de la etiqueta y el respeto por las normas del buen vestir. Tampoco es que me coloque a favor del mal gusto, del kitsh o de la vulgaridad en la moda. No, es que prefiero la sencillez y valoro sobre todo, la utilidad.

Pero lo más importante para mí siempre ha sido la comodidad: estar y sentirme cómoda; quedar conforme con lo que llevo, andar a gusto y poder moverme sin miedo de que la pieza se ensucie, se rompa; o molesta porque me quede apretada.

Así que si no fuera por las libras de más que me impiden llevar ropa demasiado holgada, yo como Rey también me acogería de manera permanente a la moda del pijama.

Aunque si generalizo y le llamo pijama a toda la ropa cómoda, yo como casi todas las personas, tengo desde siempre en mi guardarropa mis propios pijamas.

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